El Superclásico entre River y Boca dejó una estela de controversia, y como es habitual en estos encuentros de alta tensión, el arbitraje se convirtió en el centro de un intenso debate. La jugada más discutida fue un presunto penal a favor de River, en la que Lucas Martínez Quarta cayó al suelo tras un contacto con Lautaro Blanco. La acción fue revisada exhaustivamente por los medios y generó opiniones divididas.
En las últimas horas, se han revelado evaluaciones internas de la estructura arbitral que confirman un respaldo explícito a la labor del árbitro Darío Herrera. Según informó el periodista Germán García Grova de TyC Sports, Federico Beligoy, Director Nacional de Arbitraje, felicitó a Herrera por su desempeño en el partido.
Beligoy calificó la actuación del árbitro neuquino con una puntuación de 8 o 9 puntos , destacando su temple para conducir el encuentro y el criterio demostrado a la hora de tomar decisiones, especialmente en lo que respecta a las tarjetas. Esta valoración interna contrasta con las fuertes críticas que recibió Herrera por parte de la dirigencia de River y de numerosos analistas deportivos.
El respaldo no se limitó a Beligoy. Fernando Rapalini, responsable del VAR, también se pronunció a favor de la actuación de Héctor Paletta, quien estuvo a cargo de la cabina de revisión durante el Superclásico. Rapalini valoró positivamente la decisión de no llamar a Herrera para revisar la jugada del supuesto penal, un punto clave en la polémica posterior al partido.
Esta decisión del VAR, de no intervenir en una acción tan discutida, ha sido objeto de críticas por parte de quienes consideran que existió una clara infracción que debió ser sancionada. Sin embargo, desde la estructura arbitral se defiende la postura de Paletta, argumentando que el contacto entre Blanco y Martínez Quarta no fue lo suficientemente fuerte como para determinar un penal.
La validación explícita de la actuación arbitral, tanto en el campo como en el VAR, ha generado aún más controversia en torno al Superclásico. Mientras que desde River continúan insistiendo en su reclamo, argumentando que la no sanción del penal influyó en el resultado del partido, desde la estructura arbitral se mantienen firmes en su interpretación de las reglas.
Tras el partido, Herrera había manifestado su criterio sobre la jugada, explicando que consideraba que el jugador de River se había dejado caer, y que el empujón de Blanco no había tenido la fuerza necesaria para derribarlo. Esta explicación, sin embargo, no ha logrado convencer a los detractores de su decisión.
La situación pone de manifiesto la dificultad de arbitrar partidos de alta intensidad como el Superclásico, donde cada decisión es analizada al milímetro y puede tener un impacto significativo en el resultado final. El respaldo de Beligoy y Rapalini a Herrera sugiere que la estructura arbitral considera que el árbitro actuó correctamente, a pesar de la polémica generada.
El debate sobre el arbitraje en el Superclásico seguramente continuará en los próximos días, pero la postura de los máximos responsables del arbitraje argentino es clara: validan la interpretación de Herrera y la decisión del VAR de no intervenir en la jugada del supuesto penal. Esta validación interna, sin embargo, no ha logrado apaciguar las críticas y el reclamo de River, que se siente perjudicado por la actuación arbitral. La controversia, como suele suceder en estos casos, parece destinada a prolongarse en el tiempo.










