Ayrton Senna, el tricampeón de Fórmula 1, albergaba un profundo deseo de correr con Ferrari antes de su trágica muerte en 1994, una revelación que ha salido a la luz a través de declaraciones de Jean Todt, el histórico jefe de equipo de la escudería italiana, y Luca di Montezemolo, entonces presidente de Ferrari. Las conversaciones, que se extendieron desde 1992 hasta poco antes del fatídico Gran Premio de San Marino, revelan un anhelo personal de Senna por vestir el rojo y culminar su carrera en Maranello, un sueño que se vio frustrado por compromisos contractuales y la situación de la propia escudería en aquel momento.
Todt, en una entrevista en el podcast High Performance, detalló las dificultades que encontró al llegar a Ferrari, un equipo que atravesaba una época de sequía de éxitos. Ferrari no tenía ningún éxito y estaban deseando encontrar a alguien que pudiera asumir el cargo , explicó. El proceso de acuerdo fue largo y complejo, con muchos detractores que predecían un fracaso rápido. Desde que se propuso mi nombre hasta que me reuní con ellos, pasó mucho tiempo antes de que ambos llegáramos a un acuerdo, porque sentía que iba a ser un reto muy difícil. Todo el mundo me decía: No vayas allí. No durarás más de dos años , añadió.
En medio de estas negociaciones, Todt se encontró con Senna en el Gran Premio de Monza en 1993. Finalmente, tras largas conversaciones, creo que empezaron en agosto de 1992 y las cerramos en marzo de 1993, el primer piloto de ensueño del que hablé fue Ayrton Senna , reveló Todt. Durante una conversación nocturna en la habitación de Todt, Senna expresó su firme deseo de unirse a Ferrari en 1994. Sin embargo, la situación contractual del equipo, que ya tenía acuerdos con Gerhard Berger y Jean Alesi, lo hizo imposible. En 1994 ya teníamos un contrato con Gerhard Berger y Jean Alesi, así que le dije que en 1994 no sería posible. En primer lugar, aún no estaríamos preparados, y además teníamos un contrato, y él me respondió que los contratos de Fórmula 1 no son importantes. Para mí, un contrato sí es importante , concluyó Todt.
La intención de Senna de correr con Ferrari no se limitó a esa conversación. Cuatro días antes del accidente en Imola, el piloto brasileño mantuvo una reunión en Bolonia con Luca di Montezemolo, donde discutieron en detalle la posibilidad de que Senna terminara su carrera en la Scuderia. Di Montezemolo, en una carta escrita años después de la muerte de Senna, confirmó: Quiso venir a Ferrari y yo quería que viniera al equipo . Senna había manifestado su deseo de retirarse como piloto de Ferrari, una ambición que había estado presente en su horizonte durante años.
El contexto de esta búsqueda de Senna por un nuevo equipo se remonta a 1991, tras la conquista de su tercer campeonato mundial con McLaren. La confianza en la escudería británica comenzó a disminuir, mientras que el dominio de Williams en 1992, con Nigel Mansell a la cabeza, lo sedujo. Sin embargo, en 1993, la oportunidad de unirse a Williams se vio obstaculizada por la presencia de Alain Prost, su eterno rival, quien había incluido una cláusula en su contrato que impedía la contratación de Senna como compañero de equipo.
Tras el retiro de Prost, Senna finalmente fichó por Williams para la temporada 1994. No obstante, nunca logró adaptarse completamente al nuevo coche, lo que reforzó su interés en Ferrari. Montezemolo recordó que Senna apreciaba mucho la posición que habíamos adoptado contra el exceso del uso de las ayudas electrónicas para el pilotaje, que no dejaban ver realmente el valor real de cada piloto . La conversación en Bolonia fue tan productiva que ambas partes acordaron reunirse nuevamente para explorar formas de superar los obstáculos contractuales que mantenían a Senna en Williams. Quedamos en volver a reunirnos pronto, para intentar averiguar cómo podríamos superar las obligaciones contractuales que tenía en ese momento. Ambos estábamos de acuerdo en que, para un piloto como él, Ferrari sería el sitio ideal para continuar con su carrera, hasta ese momento ya brillantísima, incluso única , afirmó el directivo italiano.
La posibilidad de ver a Senna con el mono rojo se desvaneció trágicamente el 1 de mayo de 1994, cuando perdió la vida en un accidente en la curva Tamburello durante el Gran Premio de San Marino. El fin de semana ya había sido marcado por la tragedia, con la muerte del piloto austríaco Roland Ratzenberger en la clasificación. La revelación de las conversaciones entre Senna y Ferrari añade una capa de melancolía a la leyenda del piloto brasileño, un hombre que soñaba con cerrar su carrera en la escudería más emblemática del automovilismo mundial. El sueño de Senna, al igual que su vida, se truncó de forma abrupta, dejando un vacío imborrable en la historia de la Fórmula 1.











