Un ex presidente del departamento de psicología de Harvard, Stephen Kosslyn, ha sido implicado en el escándalo de Jeffrey Epstein tras la publicación de correos electrónicos que revelan su celebración de la liberación del delincuente sexual convicto de prisión en 2009. Los documentos, que forman parte de los archivos de Epstein recientemente divulgados, muestran una relación cercana y preocupante entre el académico y el financiero acusado.
Kosslyn, quien ocupó cargos de liderazgo en Harvard a finales de los años 90 y principios de los 2000, recomendó a Epstein para un puesto de investigador visitante en la universidad en 2005. A pesar de las crecientes preocupaciones sobre el comportamiento de Epstein, Kosslyn continuó cultivando la relación, describiéndolo como un "único colaborador" en su trabajo teórico.
El 22 de julio de 2009, después de que Epstein fuera liberado de la cárcel del condado de Palm Beach tras cumplir una condena de 13 meses por solicitación y prostitución con un menor, le envió un correo electrónico a Kosslyn con el mensaje: "En casa y libre". La respuesta de Kosslyn fue alarmantemente entusiasta: "¡¡¡Hola Jeffrey!!!!! ¡ESTO ES FABULOSO!". Añadió que estaba en San Francisco y planeaba llamar a Epstein para "ponerme al día".
Estos correos electrónicos han generado indignación y preguntas sobre el juicio de Kosslyn y su conocimiento de las actividades ilícitas de Epstein. El informe de Harvard de 2020 ya había señalado los vínculos de Kosslyn con Epstein, pero la divulgación de estos mensajes proporciona una evidencia más directa de su apoyo y complicidad.
La relación entre Kosslyn y Epstein se extendió más allá de los intercambios de correo electrónico. Kosslyn admitió a los investigadores de Harvard que Epstein no estaba calificado para realizar la investigación asociada con su puesto de investigador visitante. Sin embargo, Epstein fue aprobado para un segundo año en 2006, a pesar de su falta de experiencia y de su contribución limitada a la universidad, más allá de sus donaciones financieras.
Epstein donó un total de 8,4 millones de dólares a Harvard entre 1998 y su arresto en 2006, incluyendo 200.000 dólares específicamente para apoyar la investigación de Kosslyn. Esta financiación plantea serias preguntas sobre la influencia de Epstein en la universidad y la posible motivación detrás de la promoción de su puesto académico.
Incluso después de la condena de Epstein por delitos sexuales, Kosslyn mantuvo contacto con él, visitándolo en prisión según los registros penitenciarios. Cuando Kosslyn publicó un libro en 2013, le prometió a Epstein que le enviaría una copia firmada e incluso lo incluyó en las notas del autor.
La conducta de Kosslyn plantea serias dudas sobre su ética profesional y su responsabilidad como educador y líder académico. Su disposición a celebrar la liberación de un delincuente sexual convicto y su continua asociación con Epstein demuestran una falta de juicio y una insensibilidad preocupante hacia las víctimas de abuso sexual.
Harvard está actualmente llevando a cabo una investigación sobre los vínculos de Kosslyn y otros profesores con Epstein. Un portavoz de la universidad, Jason Newton, declaró al New York Times que la institución "continuará evaluando, basándose en su revisión en curso, qué acciones adicionales pueden justificarse dada la información revelada en estos documentos".
El caso de Kosslyn es solo uno de muchos que han surgido a raíz de la divulgación de los archivos de Epstein. Estos documentos han expuesto una red de conexiones entre Epstein y figuras poderosas en la política, los negocios y el mundo académico, revelando la magnitud de su influencia y la facilidad con la que pudo operar impunemente durante décadas.
La revelación de los correos electrónicos de Kosslyn ha provocado una nueva ola de críticas hacia Harvard y otras instituciones que aceptaron donaciones de Epstein y permitieron que él influyera en sus actividades académicas. Se están pidiendo cuentas a las universidades y otras organizaciones para que revelen la extensión de sus vínculos con Epstein y tomen medidas para prevenir que incidentes similares ocurran en el futuro.
El legado de Epstein continúa persiguiendo a aquellos que lo conocieron y lo apoyaron. La publicación de los archivos de Epstein ha abierto una caja de Pandora de secretos y mentiras, y las consecuencias de sus acciones se sentirán durante muchos años. La conducta de Stephen Kosslyn es un recordatorio sombrío de la importancia de la ética, la responsabilidad y la necesidad de proteger a las víctimas de abuso sexual.










