Un ataque armado en la zona arqueológica de Teotihuacán, México, ha dejado una mujer canadiense muerta y siete heridos, entre ellos dos niños, sacudiendo la confianza en la seguridad del país a pocos meses de albergar partidos del Mundial de Fútbol. El agresor, identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, abrió fuego contra turistas en la Pirámide de la Luna antes de suicidarse, según informó la Fiscalía.
Las investigaciones preliminares sugieren que Jasso Ramírez planeó el ataque, inspirado en la masacre de Columbine, y actuó en solitario. Se encontraron en su mochila escritos relacionados con el atentado de 1999, lo que apunta a un “perfil psicopático caracterizado por copiar” masacres, según el Fiscal del Estado de México.
El incidente ocurrió mientras patrullas perseguían al agresor, quien ya había disparado al subir la pirámide de 43 metros de altura. Imágenes del ataque muestran a turistas buscando refugio mientras las balas volaban a su alrededor.
El ataque plantea serias interrogantes sobre la seguridad en los sitios turísticos de México, especialmente a dos meses de recibir a millones de visitantes para el Mundial. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que se fortalecerá la seguridad en las zonas arqueológicas y turísticas, implementando controles de seguridad que hasta ahora no existían.
El gobierno mexicano se enfrenta al desafío de proyectar una imagen de seguridad ante el mundo, tras recientes episodios de violencia relacionados con el crimen organizado. A pesar de la reducción de homicidios en marzo, la percepción de inseguridad entre la población urbana sigue siendo alta, con un 63,8% que se siente inseguro en sus ciudades. El ataque en Teotihuacán, un sitio que recibió 1,6 millones de visitantes el año pasado, golpea directamente uno de los pilares de la imagen turística del país.
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