Las fuertes precipitaciones en Ecuador han provocado un aumento en el número de heridos a 34, según la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR). Los eventos adversos relacionados con las lluvias ascienden a 2.532, dejando un panorama desolador en varias provincias del país.
Más de 30.000 viviendas han sido afectadas, de las cuales 271 han sido completamente destruidas. La infraestructura vial también ha sufrido daños significativos, con 33 puentes destruidos y 63,97 kilómetros de carreteras afectadas. Además, 38 centros de salud y 122 escuelas han resultado dañados, interrumpiendo servicios esenciales para la población. El sector agrícola no se ha librado de las consecuencias, con la pérdida de 25.000 hectáreas de cultivos.
Las provincias más afectadas son Guayas, Los Ríos y Esmeraldas, que se encuentran en alerta roja. A ellas se suman Pichincha, Carchi y Loja, también bajo la máxima alerta. Las autoridades advierten que, a pesar de la disminución de las lluvias, el riesgo persiste debido a la posibilidad de nuevos deslizamientos y crecidas de ríos.
El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) ha emitido un reporte indicando que la región Amazónica es la más vulnerable a acumulaciones significativas de agua. Se pronostican crecidas de ríos, desbordamientos, deslizamientos de tierra y caída de árboles, especialmente en zonas montañosas y con suelos saturados. Las autoridades instan a la población a mantenerse vigilante y seguir las recomendaciones de seguridad.
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