El 75.7% de los hogares guatemaltecos tienen acceso a fuentes mejoradas de agua, pero la calidad de esta es preocupante. Un reciente monitoreo del Ministerio de Salud revela que más de la mitad de los 6,412 sistemas de abastecimiento de agua vigilados en 2025 no cumplen con las normas de calidad, presentando contaminación por microorganismos como coliformes totales, fecales y E. coli.
De los 12,777 sistemas de abastecimiento a nivel nacional, el 75% es gestionado por comités de agua, organizaciones de la sociedad civil y Consejos Comunitarios de Desarrollo (Cocodes), quienes a menudo carecen de los recursos para implementar procesos de desinfección adecuados. Esta situación tiene un impacto directo en la salud, especialmente en la niñez, incrementando el riesgo de enfermedades diarreicas agudas y, consecuentemente, la desnutrición.
Según el Ministerio de Salud, Suchitepéquez y Retalhuleu son los departamentos más críticos. En Suchitepéquez, con una tasa de 65 casos de desnutrición aguda por cada 10,000 niños menores de cinco años, solo 3 de 28 sistemas de agua monitoreados garantizan un consumo seguro. Retalhuleu presenta una situación aún más alarmante, con el 96.10% de los 77 sistemas evaluados contaminados.
A pesar de la obligación legal de las municipalidades de proveer agua potable clorada, el cumplimiento es irregular. Si bien existen proyectos de mejora y ampliación de sistemas de agua en marcha, la inversión actual (Q38 millones 359 mil) parece insuficiente para abordar la magnitud del problema.
El Ministerio de Salud busca incrementar el monitoreo y apoyar a los sistemas autogestionados para que instalen sistemas de desinfección. Mientras tanto, recomienda hervir o clorar el agua en los hogares como medida preventiva. La calidad del agua fue un componente clave en la Gran Cruzada Nacional por la Nutrición, revelando contaminación bacteriana en el 70% de los hogares evaluados en 115 municipios priorizados.
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