El LIV Golf se encuentra en su momento más crítico desde su creación, con el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF) considerando una reducción o incluso la retirada completa de su financiamiento. Esta potencial decisión pone en riesgo la continuidad del circuito, que ha recibido alrededor de 6.000 millones de dólares desde su lanzamiento. El conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán ha influido en esta reevaluación de prioridades, según declaraciones del propio gobernador del PIF, Yasir Al-Rumayyan.
La incertidumbre se ha intensificado en los últimos días, con la convocatoria a una cumbre de emergencia en Nueva York para los ejecutivos de LIV, coincidiendo con el torneo en Ciudad de México. Un hecho inusual, el centro de prensa del evento permaneció cerrado durante una jornada previa a la competencia, lo que aumentó la especulación sobre el futuro del circuito.
Hasta el momento, no se ha tomado una decisión definitiva sobre el nivel de respaldo que mantendrá la monarquía saudí. Al-Rumayyan reconoció que por supuesto que la guerra agrega presión para reposicionar algunas prioridades , indicando que el contexto internacional está influyendo en las decisiones financieras.
Los jugadores, aunque no han recibido instrucciones específicas, han expresado su preocupación. El golfista español Sergio García manifestó su sorpresa ante la situación, recordando las promesas iniciales de Al-Rumayyan: Esto no es lo que Yasir nos dijo al comienzo del año. Él dijo que está detrás de nosotros y que tienen un proyecto de muchos años .
El LIV Golf nació con la ambición de transformar el mundo del golf a través de un formato de competencia por equipos y ofreciendo contratos millonarios a figuras destacadas como Jon Rahm, Bryson DeChambeau, Phil Mickelson y Joaquín Niemann. Sin embargo, el modelo financiero ha demostrado ser insostenible, generando pérdidas significativas desde su inicio.
Scott O Neil, director ejecutivo de LIV, admitió a principios de año que la organización no espera alcanzar la rentabilidad en el corto plazo. El principal obstáculo ha sido la dificultad para asegurar contratos televisivos de gran envergadura. Si bien se han firmado acuerdos con cadenas en Estados Unidos e Inglaterra, las audiencias no han cumplido con las expectativas.
O Neil, durante el torneo de Ciudad de México, intentó mantener un tono optimista: La realidad es que estaremos financiados durante la temporada y hay que trabajar como locos para crear un plan de negocio que nos mantenga en marcha . Añadió que la situación no es diferente a la de cualquier otro negocio de capital privado en la historia de la humanidad .
Más allá de los desafíos financieros, el circuito también ha enfrentado dificultades para consolidar su posición competitiva. Inicialmente, los torneos de LIV no otorgaban puntos para el ranking mundial, lo que limitó la participación de jugadores interesados en clasificar a los major. Recién este año la liga obtuvo reconocimiento del sistema de ranking, aunque con una asignación de puntos reducida.
La estabilidad del circuito también se ha visto afectada por la salida de algunos jugadores importantes, como Brooks Koepka y Patrick Reed, quienes regresaron al PGA Tour.
A pesar de las evaluaciones en curso, el calendario de LIV Golf sigue en marcha y la organización continúa cumpliendo con sus compromisos comerciales. No obstante, la continuidad del circuito depende directamente del respaldo financiero del fondo soberano saudí. La decisión final del PIF determinará si el proyecto reduce su escala operativa o se enfrenta a una reestructuración más profunda. El futuro del LIV Golf pende de un hilo, con la incertidumbre como protagonista principal. La posible reducción o retirada de fondos por parte de Arabia Saudita podría significar el fin de una liga que buscó revolucionar el mundo del golf, atrayendo a grandes estrellas con ofertas económicas sin precedentes. La situación actual plantea interrogantes sobre la viabilidad a largo plazo de un modelo financiero que, hasta ahora, no ha logrado generar rentabilidad.











