La información personal, incluyendo nombres, direcciones, correos electrónicos y credenciales financieras, se ofrece en la dark web por tan solo 3 mil 500 pesos, facilitando fraudes, extorsiones y suplantación de identidad. Especialistas en ciberseguridad advierten que nunca ha sido tan fácil adquirir la vida digital de otra persona. Esta cifra, equivalente al costo de una playera oficial de la Selección Mexicana, contrasta con el valor que representa la información sensible para los usuarios.
El abaratamiento de los datos no implica una pérdida de utilidad, sino una saturación de la oferta en la red oscura debido a las filtraciones masivas, los ataques constantes y la reventa sistemática de información robada. Los datos personales han dejado de ser un bien escaso, operando el mercado bajo una lógica de volumen: más información disponible, menor precio por registro.
Para los usuarios, este fenómeno implica un riesgo creciente, ya que la facilidad de acceso permite que más actores participen en esquemas ilícitos. El ecosistema de la dark web se alimenta a sí mismo, reciclando los datos robados a través de una cadena de transacciones que amplía el alcance del daño. Una misma base de datos puede pasar por múltiples manos, multiplicando su uso ilícito y extendiendo su vida útil en el mercado ilegal.
Según la firma de ciberseguridad ESET, las bases de datos son atractivas para los ciberdelincuentes debido a su volumen, ya que la información personal de multitudes de usuarios puede ser utilizada en campañas masivas de spam, phishing y fraudes financieros. Recientemente, una base de información de más de 228 mil clientes de una empresa de servicios financieros fue ofertada en foros clandestinos por apenas 3 mil 500 pesos, evidenciando la facilidad con la que esta información puede ser adquirida.
Este monto es comparable al costo de los servicios esenciales de un hogar o un boleto de avión de ida y vuelta a Cancún, lo que subraya la disparidad entre el valor económico en la vida cotidiana y el precio en el mercado ilegal de la Internet oscura. Mientras que en la economía tradicional 3 mil 500 pesos representan un gasto significativo, en la dark web son suficientes para adquirir información sensible de cientos de personas.
Los principales interesados en comprar datos filtrados son otros ciberdelincuentes, creando un mercado secundario del cibercrimen donde quienes cometen el robo no siempre son quienes los utilizan. David González, investigador de seguridad informática de ESET, explica que estas bases de datos se aprovechan en actividades ilícitas como fraudes financieros, robos de identidad y campañas de phishing personalizadas. También participan grupos criminales organizados que buscan grandes volúmenes de información para realizar ataques masivos, así como estafadores que utilizan datos reales para dar credibilidad a engaños digitales.
La baja disponibilidad de precios y la mayor accesibilidad permiten que personas con escaso conocimiento técnico adquieran información robada y la utilicen para delinquir. A pesar del valor intrínseco de los datos personales, su bajo precio se debe a la sobreoferta de información robada, resultado de años de filtraciones, ataques y violaciones de seguridad. El volumen de datos disponibles en foros clandestinos es tan grande que el precio por registro individual se desploma o disminuye.
Los ciberdelincuentes optan por vender paquetes completos a bajo costo, priorizando la cantidad sobre el precio unitario. Se han documentado casos en que bases de datos con cientos de miles de registros se ofrecen a precios muy asequibles, facilitando la explotación por parte de actores maliciosos.
A pesar de la naturaleza cambiante de la tecnología, los internautas tienen opciones para proteger su información. Aunque muchas filtraciones ocurren en servicios externos y no dependen directamente del usuario final, las buenas prácticas digitales son clave para reducir el impacto. Entre las recomendaciones principales se encuentran no reutilizar contraseñas, utilizar gestores de contraseñas y activar la autenticación de dos factores en todas las cuentas posibles.
También se recomienda mantener los dispositivos actualizados, desconfiar de mensajes que soliciten información personal y prestar atención a las señales de actividad sospechosa en las cuentas. La concientización es fundamental, ya que comprender cómo comercializan los datos los ciberdelincuentes ayuda a los usuarios a dimensionar el riesgo y tomar mejores decisiones sobre su información personal. La facilidad con la que se adquieren datos en la dark web exige una mayor precaución y la adopción de medidas de seguridad proactivas para proteger la identidad digital.










