Ecuador oficializó este viernes 17 de abril de 2026 la recepción definitiva de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair (CCS), la más grande del país, a pesar de que la infraestructura presenta más de 30.000 fisuras en sus distribuidores, componentes cruciales para su funcionamiento. El documento de recepción fue firmado por Pedro Luis Rodríguez, subgerente del proyecto por Celec EP y administrador del contrato, y Sheng Mingzhong, gerente del proyecto de Sinohydro Corporation, en cumplimiento de un laudo arbitral emitido el 3 de abril.
Este fallo arbitral avala el acuerdo entre ambas partes para poner fin a un litigio internacional que inicialmente buscaba una reparación millonaria por las fallas detectadas en la obra. El gobierno ecuatoriano asegura que la recepción no implica la pérdida del control estatal sobre la hidroeléctrica, manteniendo la rectoría y supervisión del proyecto, que aporta cerca del 30% de la energía consumida en el país.
Sin embargo, la decisión ha generado cuestionamientos técnicos. Especialistas, como el ingeniero mecánico Guido Llaguno, advierten que las fisuras contradicen las exigencias del contrato original, que requería equipos nuevos y sin defectos. La Contraloría General del Estado recomendó en 2019 no recibir la obra hasta que estos componentes fueran reemplazados.
Celec justifica la aceptación de la central argumentando que el laudo arbitral es vinculante y cuenta con el respaldo de la Procuraduría. A pesar de las garantías que afirma mantener el gobierno, persisten dudas sobre la calidad de los equipos y los riesgos futuros en la operación de la planta. La responsabilidad administrativa de los funcionarios involucrados en el proceso también genera preocupación, recordando que un funcionario que participó en la recepción provisional en 2016 fue observado por la Contraloría por aceptar la infraestructura con fallas.
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