Los embarques globales de crudo han experimentado una caída significativa, registrando una disminución del 16 por ciento en comparación con las primeras nueve semanas de 2026, lo que equivale a una reducción de 7.6 millones de barriles por día (mbpd), situando el total en 38.4 mbpd, según datos de la plataforma Signal Ocean. Esta tendencia a la baja se confirma con la información proporcionada por Niels Rasmussen, analista jefe de transporte marítimo del Consejo Marítimo Internacional y del Báltico (Bimco), quien señala que los envíos durante las últimas seis semanas también han disminuido un 16 por ciento en comparación con el mismo período del año anterior.
Antes del inicio de las hostilidades contra Irán, la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) había proyectado una producción mundial de petróleo para 2026 de 79.9 mbpd. Sin embargo, la actual reducción de 7.6 mbpd en los embarques implica que aproximadamente el 9.5 por ciento de la producción de crudo prevista no está llegando a los mercados internacionales.
La principal causa de esta disminución en los embarques es el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el transporte de petróleo desde el Golfo Pérsico. El portal Mundo Marítimo ha destacado que, desde el inicio del conflicto, los tránsitos de tanqueros se han reducido a niveles mínimos, y otros países no han logrado compensar esta pérdida con un aumento significativo en sus exportaciones.
En las últimas seis semanas, los envíos marítimos de crudo desde el Golfo Pérsico han caído en 12.7 mbpd en comparación con las primeras nueve semanas de 2026. Si bien algunos países han intentado mitigar el impacto, los esfuerzos han sido insuficientes. Los Emiratos Árabes Unidos lograron aumentar sus embarques desde puertos al este del estrecho de Ormuz en 0.7 mbpd, mientras que Arabia Saudita incrementó los envíos desde Yanbu, en el Mar Rojo, en 3.0 mbpd.
No obstante, ajustando por estos aumentos en los embarques desde puertos fuera del Golfo Pérsico, la reducción neta en los envíos de crudo desde la región asciende a 9.0 mbpd en comparación con principios de año. A nivel global, otros países solo han logrado incrementar sus exportaciones en 1.4 mbpd durante las últimas seis semanas.
Venezuela aumentó sus embarques en 0.4 mbpd, mientras que los despachos desde el mar Negro ruso subieron en 0.8 mbpd. En conjunto, estos dos países representan el 85 por ciento del aumento total de envíos desde países fuera del Golfo Pérsico.
A pesar del alto el fuego de dos semanas acordado entre Estados Unidos e Irán, los tránsitos por el estrecho de Ormuz no han mostrado signos de recuperación. Además, la decisión de Estados Unidos de bloquear todo el tráfico hacia y desde puertos iraníes, con la excepción de los envíos humanitarios, podría agravar aún más la situación y provocar una nueva reducción en los tránsitos.
Expertos advierten que, incluso si el estrecho de Ormuz se reabre completamente, podría tomar un tiempo considerable para que los embarques de crudo y otros energéticos vuelvan a los niveles anteriores. La incertidumbre geopolítica y las posibles interrupciones en la cadena de suministro podrían mantener los precios del petróleo elevados y afectar la economía global.
La situación se complica aún más por los informes del periódico Financial Times, que indican que la capacidad de producción de Arabia Saudita ha sufrido daños considerables, mientras que Qatar ha perdido casi una quinta parte de su producción de gas natural licuado (GNL). Estos daños podrían limitar la capacidad de estos países para aumentar la producción y compensar la pérdida de suministro desde Irán y otras regiones afectadas por el conflicto.
La combinación de factores, incluyendo el cierre del estrecho de Ormuz, las sanciones estadounidenses, los daños a la infraestructura petrolera y la limitada capacidad de otros países para aumentar la producción, plantea serias preocupaciones sobre la seguridad energética global y la estabilidad económica. La comunidad internacional observa de cerca la evolución de la situación y busca soluciones diplomáticas para evitar una escalada del conflicto y garantizar el suministro continuo de energía. La volatilidad del mercado petrolero continuará siendo alta mientras persistan las tensiones geopolíticas en la región.










