El Departamento de Justicia apartó a la fiscal federal Maria Medetis Long, quien lideraba la investigación contra el exdirector de la CIA John Brennan, tras su resistencia a apresurar la presentación de cargos, según fuentes con conocimiento del caso. Long notificó a los abogados involucrados el viernes que ya no estaría a cargo de la pesquisa, que se centra en las evaluaciones de inteligencia de 2017 sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016, un tema de particular interés para el presidente Donald Trump.
La decisión se produce en un contexto de crecientes exigencias por parte de Trump para que se procese a Brennan y a otros críticos, y tras el despido de la exsecretaria Pam Bondi por su desacuerdo con la lentitud en la presentación de casos deseados por el presidente. El secretario interino, Todd Blanche, ha intensificado los esfuerzos para cumplir con las demandas de Trump.
Según fuentes, los fiscales de carrera involucrados en el caso han expresado dudas sobre la solidez de las pruebas y se han resistido a las presiones para presentar cargos rápidamente. A pesar de ello, la investigación ha continuado con entrevistas a testigos y nuevas citaciones judiciales.
El Departamento de Justicia defendió la reasignación de abogados como una práctica habitual para optimizar la distribución de recursos. No obstante, el cambio genera preocupación sobre la independencia de la investigación, especialmente considerando que funcionarios del Departamento de Justicia consideraron inaceptable el plazo de varios meses que estimó el fiscal federal de Miami, Jason Reding Quiñones, para una posible acusación.
Medetis Long, una fiscal experimentada y respetada, había sido vista como una garantía de que la investigación se basaría en las pruebas y no en consideraciones políticas. Su destitución recuerda situaciones similares en otras fiscalías, donde la presión de Trump para presentar cargos penales contra opositores políticos generó controversia.
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