La apuesta del Liverpool por Alexander Isak y Hugo Ekitiké, con un desembolso total de 240 millones de euros, no ha dado los frutos esperados en su primera temporada en Anfield. A pesar de la inversión récord en la Premier League por Isak (145 millones), y los 95 millones por Ekitiké, la dupla ha tenido una escasa coincidencia en el campo, acumulando apenas ocho partidos y 200 minutos compartidos, sin lograr marcar un solo gol durante ese tiempo.
La llegada de ambos delanteros fue motivada por la falta de rendimiento de Darwin Núñez y la desafortunada lesión de Diogo Jota, lo que llevó al club a buscar soluciones definitivas para la posición de '9'. Sin embargo, la estrategia de fichar a dos jugadores para competir por el mismo puesto resultó ser problemática desde el inicio. Arne Slot, el entrenador del Liverpool, inicialmente se mostró reacio a alinear a ambos jugadores simultáneamente, prefiriendo mantener su tradicional esquema de ataque con un tridente donde Isak y Ekitiké no parecían encajar.
El debut de Isak se retrasó debido a su falta de pretemporada, y su primera aparición fue en la jornada inaugural de la Champions League contra el Atlético de Madrid, reemplazando a Ekitiké en el minuto 60. El propio Ekitiké expresó su deseo de jugar junto a su compañero: "Espero que algún día podamos jugar juntos". Esta oportunidad se presentó de forma esporádica en los siguientes encuentros contra Everton, Southampton y Crystal Palace, generando frustración entre los aficionados y constantes preguntas a Slot en las ruedas de prensa.
La primera vez que ambos jugadores coincidieron desde el inicio fue en el partido contra el Galatasaray en Champions League, pero el experimento duró apenas seis minutos debido a una lesión sufrida por Ekitiké, justo después de la entrada de Isak por Gravenberch. Posteriormente, lograron jugar juntos durante 68 minutos en el partido contra el Inter de Milán, coincidiendo con la sanción impuesta a Salah. Slot destacó la necesidad de adaptar el mediocampo para que ambos delanteros pudieran rendir al máximo: "Pueden jugar juntos y lo demostraron contra el Manchester United. Pero eso implica que nuestro mediocampo necesitará estructurarse un poco diferente".
Tras el encuentro contra el Inter, Slot se mostró optimista sobre el futuro de la dupla: "Cuanto más jueguen juntos, más se adaptarán el uno al otro y mejor cooperarán. Vi cosas prometedoras de ambos. Es la segunda vez que lo hacen, pero lo veremos más en el futuro". Sin embargo, la lesión de Isak por una entrada violenta de Van de Ven en un partido contra el Tottenham a finales de diciembre frenó en seco el progreso de la pareja.
Ekitiké asumió la responsabilidad de liderar el ataque durante la ausencia de Isak, hasta que este regresó en la ida de los cuartos de final de la Champions League contra el PSG, reemplazando al delantero francés en los últimos minutos. En el partido de vuelta, Slot sorprendió dejando a Salah en el banquillo para darles otra oportunidad a Isak y Ekitiké de jugar juntos, más de cuatro meses después de su última alineación conjunta.
Slot justificó su decisión de titular a Isak, considerando la posibilidad de una prórroga: "Alexander Isak no podrá jugar mucho más de 45'. Con la posibilidad de que pueda haber prórroga, para mí tiene sentido ubicarlo como titular". Sin embargo, la mala suerte volvió a golpear al Liverpool, ya que Ekitiké sufrió una grave lesión en el tendón de Aquiles durante el partido, que lo mantendrá fuera de los terrenos de juego por al menos nueve meses.
La temporada de Isak y Ekitiké se cierra con un saldo decepcionante: ocho partidos, 200 minutos compartidos y ningún gol. Con la salida confirmada de Salah, se esperaba que el proyecto del Liverpool se centrara en esta dupla, pero la falta de continuidad, las lesiones y la escasa conexión en el campo han impedido que demuestren su potencial. La dupla, que prometía devolver la alegría a la afición 'red', parece estar 'maldita', al menos por ahora. El futuro de ambos jugadores en Anfield dependerá de su capacidad para superar las adversidades y encontrar la química necesaria para convertirse en la pareja goleadora que el Liverpool necesita.











