El Papa León XIV ha lanzado una contundente crítica a los pocos tiranos que, según su opinión, están destruyendo el mundo, durante un encuentro por la paz celebrado en Bamenda, Camerún. La ciudad se encuentra en el noroeste del país, una región asolada por una guerra civil que se prolonga ya durante una década. El pontífice no escatimó palabras para denunciar la instrumentalización de la religión y de Dios en beneficio de intereses militares, económicos y políticos, lamentando cómo lo sagrado se ve arrastrado a lo más sórdido y tenebroso .
La visita del Papa León XIV a Camerún, que comenzó el miércoles, ha llevado al líder religioso a alejarse de las formalidades de la capital para adentrarse en el corazón de una crisis humanitaria que ha cobrado la vida de cerca de 6.500 personas y ha desplazado a más de 500.000. La región angloparlante, donde se ubica Bamenda, se siente marginada por el gobierno central, lo que desencadenó un conflicto separatista en 2016.
La situación es crítica. Según datos de la ONU, 1,8 millones de los 4 millones de habitantes de las regiones angloparlantes necesitan asistencia humanitaria urgente. La educación se ha visto gravemente afectada, con unos 250.000 niños sin acceso a la escuela debido a la violencia.
Sin embargo, en medio de la desolación, el Papa León XIV ha encontrado motivos de esperanza. Elogió la iniciativa de musulmanes y cristianos en Bamenda que han creado un movimiento conjunto por la paz, expresando su deseo de que este ejemplo se multiplique en otros lugares del mundo. ¡Bienaventurados los que trabajan por la paz! , exclamó, mostrando su gratitud a las mujeres, tanto laicas como religiosas, que brindan atención a las víctimas del conflicto.
El pontífice no se limitó a señalar el sufrimiento, sino que también denunció la raíz del problema. Criticó duramente a los señores de la guerra que, según él, ignoran la facilidad con la que se destruye y la dificultad de reconstruir. Subrayó la enorme cantidad de recursos económicos que se invierten en la guerra, en contraste con la escasez de fondos destinados a la sanidad, la educación y la reconstrucción.
La denuncia se extendió a aquellos que saquean los recursos de la tierra , invirtiendo gran parte de sus ganancias en armas, perpetuando así un ciclo de desestabilización y muerte. León XIV afirmó que el mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos y se mantiene en pie gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarios .
La paradoja de la riqueza y la pobreza en Camerún también fue objeto de la crítica papal. A pesar de ser un país rico en petróleo, gas y minerales, el 26,7% de su población vive en la pobreza, según datos del Banco Mundial. El Papa calificó esta situación como un mundo al revés, una distorsión de la creación de Dios que toda conciencia recta debe denunciar y repudiar .
El viaje del Papa León XIV por África continúa, tras su paso por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Sin embargo, el inicio de su gira ha estado marcado por las controversias, con ataques verbales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien lo calificó de débil contra el crimen y terrible en política exterior por sus llamamientos a la paz. Robert Prevost, cercano al Papa, respondió con firmeza, asegurando que no temen a Trump y que continuarán alzando la voz en favor de la paz.
En su mensaje a los religiosos y fieles reunidos en la catedral de San José, el Papa León XIV reiteró su compromiso con la paz, instando a todos a trabajar juntos por la paz . Su visita a Camerún, más allá de los actos protocolarios, se ha convertido en un llamamiento urgente a la justicia, la solidaridad y el fin de la violencia en una región marcada por el sufrimiento y la desesperación. La denuncia de los tiranos y el saqueo de los recursos naturales resuenan como un grito de esperanza para un pueblo que anhela un futuro mejor.











