Miami, EE.UU., 15 de marzo El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó este miércoles que ha logrado impedir el paso de diez buques con origen o destino en Irán, cumpliendo así con las primeras 48 horas del bloqueo naval ordenado por el presidente Donald Trump en el estratégico estrecho de Ormuz.
Según declaraciones publicadas en la plataforma X, las fuerzas armadas estadounidenses desplegadas en la región, incluyendo a los 5.000 marinos del Grupo de Ataque del Portaaviones Abraham Lincoln, han obligado a estos diez buques a dar la vuelta. Centcom afirma que, desde el inicio del bloqueo el lunes, cero barcos han roto el bloqueo de EE.UU. .
El organismo militar detalló que un buque de carga iraní, tras zarpar del puerto de Bandar Abbás el martes, intentó sortear el bloqueo. Sin embargo, el destructor de misiles USS Spruance (DDG-111) interceptó la embarcación y la redireccionó exitosamente de vuelta a su puerto de origen.
Tras implementar el bloqueo de barcos entrando y saliendo de puertos iraníes, fuerzas estadounidenses han cortado el comercio económico yendo y saliendo de Irán por mar. Marinos, marineros y pilotos de EE.UU. permanecen posicionados y listos para actuar contra cualquier buque que busque violar el bloqueo , añadió Centcom en su comunicado.
A pesar de la implementación del bloqueo estadounidense contra embarcaciones que escalen en puertos iraníes, datos de plataformas de monitoreo de tráfico marítimo indican que al menos tres petroleros lograron cruzar el estrecho de Ormuz el martes, el primer día completo de vigencia de la medida. Estos buques partieron de puertos que no se encuentran en territorio iraní. La acción de Estados Unidos se ha centrado en bloquear aquellos buques que salían o se dirigían a puertos iraníes.
La decisión de Trump de imponer este bloqueo tiene como objetivo ejercer presión sobre Irán en el contexto de las negociaciones en curso para poner fin a la guerra que se inició el 28 de febrero. El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo crudo a nivel mundial, ha adquirido una importancia crucial en este conflicto. El control que Irán ejerce sobre el tránsito a través de esta vía marítima ha contribuido al aumento de los precios globales del petróleo, que este miércoles se mantienen por encima de los 90 dólares por barril.
La situación en el estrecho de Ormuz se mantiene tensa, con ambas partes mostrando determinación en sus posturas. Estados Unidos ha dejado claro su compromiso de hacer cumplir el bloqueo, mientras que Irán ha advertido sobre posibles represalias si se obstaculiza el comercio marítimo en la región. El impacto económico de esta situación se está sintiendo a nivel global, con la incertidumbre en los mercados energéticos y el temor a una escalada del conflicto.
El bloqueo, aunque efectivo en detener el tráfico marítimo directo hacia y desde Irán, no ha logrado detener completamente el flujo de petróleo a través del estrecho. La capacidad de otros buques para continuar transitando la ruta, provenientes de puertos no iraníes, sugiere que el impacto total del bloqueo podría ser limitado. Sin embargo, la medida sí ha aumentado significativamente los costos y la complejidad del transporte marítimo en la región, lo que podría afectar a largo plazo el comercio global.
La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de esta situación, temiendo que un error de cálculo o una escalada accidental puedan desencadenar un conflicto más amplio en la región. Las negociaciones diplomáticas continúan, pero hasta el momento no se han logrado avances significativos. La presión económica, a través del bloqueo, parece ser la estrategia principal de Estados Unidos para obligar a Irán a ceder en las negociaciones.
El futuro del estrecho de Ormuz y su impacto en el mercado energético global dependerán de la evolución de las negociaciones y de la capacidad de las partes involucradas para evitar una escalada del conflicto. La situación actual exige prudencia y diplomacia para evitar consecuencias impredecibles. La presencia continua de la fuerza naval estadounidense en la región, con el Grupo de Ataque del Portaaviones Abraham Lincoln a la cabeza, subraya la determinación de Estados Unidos de mantener el control de la situación y proteger sus intereses en el Golfo Pérsico.












