La Federación Internacional del Automóvil (FIA) ha intervenido para prohibir una práctica utilizada por Mercedes y Red Bull Racing en las sesiones de clasificación de la Fórmula 1, relacionada con la gestión de la potencia de sus unidades híbridas. Ambos equipos habían encontrado una forma de mantener el rendimiento máximo de sus sistemas MGU-K por más tiempo del permitido por el reglamento.
La normativa exige una reducción progresiva de la potencia del MGU-K en las rectas finales para evitar pérdidas repentinas de energía. Sin embargo, existe una excepción en caso de fallo o emergencia del sistema, permitiendo mantener la potencia sin reducción. Mercedes y Red Bull habrían aprovechado esta excepción, desconectando estratégicamente el MGU-K al final de las vueltas rápidas para evitar la reducción obligatoria, obteniendo una ventaja estimada entre 50 y 100 kW.
Aunque inicialmente no parecía tener un costo significativo, esta práctica comenzó a generar problemas en pista. Pilotos como Kimi Antonelli, Max Verstappen y Alex Albon experimentaron reducciones drásticas de velocidad y, en el caso de Albon, incluso un abandono de sesión debido a la pérdida repentina de potencia.
Ferrari fue el primer equipo en expresar su preocupación a la FIA, no solo por la ventaja deportiva, sino también por los riesgos de seguridad que implicaba la pérdida inesperada de potencia en plena velocidad.
Tras analizar la situación y consultar con los fabricantes, la FIA ha actualizado sus directivas técnicas, limitando el apagado del MGU-K a situaciones de fallo real. Además, se revisarán los datos de cada clasificación para asegurar el cumplimiento de la nueva normativa. Esta decisión busca cerrar una laguna reglamentaria que podía afectar el equilibrio competitivo y la seguridad en la pista.
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