El conflicto en Sudán ha coincidido con el nacimiento de 5.6 millones de niños en los últimos tres años, un promedio alarmante de tres bebés por minuto, según un análisis de Save the Children basado en datos del Ministerio de Salud sudanés. Este incremento en la natalidad, entre abril de 2023 y la fecha, se produce en un contexto de deterioro de las condiciones de vida y un colapso del sistema sanitario, lo que ha provocado un aumento superior al 12% en la tasa de mortalidad materna.
La organización advierte que muchas de estas madres dan a luz en refugios superpoblados o instalaciones médicas con recursos limitados, carentes de electricidad, equipamiento básico y personal cualificado. La tasa de mortalidad materna ha escalado de 263 muertes por cada 100.000 nacimientos en 2022 a 295 en 2025, ya de por sí una cifra elevada a nivel mundial.
Las estimaciones de Naciones Unidas revelan una tasa de mortalidad infantil de 42.9 por cada mil nacidos en 2024, un aumento directamente relacionado con la interrupción del acceso a la atención obstétrica de emergencia y la escasez de profesionales sanitarios. Entre el 70 y el 80% de los centros de salud en las zonas de conflicto están inoperativos, y los que permanecen abiertos sufren graves carencias de suministros, medicamentos, personal y combustible.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha verificado más de 200 ataques contra centros médicos desde el inicio de la guerra en abril de 2023, resultando en la muerte de casi 2.000 personas. El conflicto entre el Ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) ha causado la muerte de decenas de miles de personas, con estimaciones que alcanzan las 400.000, convirtiendo a Sudán en el escenario de la peor catástrofe humanitaria del planeta, según la ONU.
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