Una inspección del Ministerio del Trabajo reveló 15 nuevas denuncias de acoso, sumándose a antecedentes desde 2021, y fallas en la gestión de Caracol Televisión que culminaron con la salida de los periodistas Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego. La crisis interna en la redacción, que se hizo pública el 13 de marzo, fue detonada por denuncias de tres periodistas y una practicante que señalaron actos de acoso sexual prolongados durante meses.
Casi dos semanas después, el 24 de marzo, Caracol confirmó la desvinculación de Vargas y Orrego, una medida tomada bajo la presión de las denuncias formales y la intervención del Ministerio del Trabajo, que inició una inspección para verificar los hechos reportados. La investigación, publicada por la revista Raya, revela diferencias significativas en las condiciones de salida de ambos periodistas. Mientras que Vargas fue despedido unilateralmente, Orrego firmó un acuerdo de mutuo consentimiento que incluía una cláusula de confidencialidad recíproca , restringiendo la divulgación de información relacionada con el caso por ambas partes.
Este acuerdo, según el acta de inspección, obstaculizó la posibilidad de llevar a cabo un proceso disciplinario formal, limitando el esclarecimiento interno de los hechos denunciados. La empresa justificó la decisión con respecto a Vargas argumentando que cumplía con los requisitos para la jubilación debido a su edad, 59 años.
Las denuncias iniciales detallan situaciones de hostigamiento tanto dentro como fuera del entorno laboral, incluyendo comunicaciones insistentes en horarios no laborales. Una de las víctimas, el mismo día que presentó su caso ante la dirección de Gestión Humana, también elevó la denuncia a instancias judiciales.
La inspección del Ministerio del Trabajo, que duró aproximadamente ocho horas, no solo confirmó las denuncias recientes, sino que también identificó antecedentes de quejas que datan de años anteriores. Se recopilaron al menos 15 nuevas denuncias durante la diligencia, sugiriendo la existencia de patrones reiterados de comportamiento inapropiado dentro del canal.
Otro hallazgo clave fue la existencia de llamados de atención previos dirigidos a Orrego, fechados en 2023 y 2025. Sin embargo, el documento señala que no se activaron procesos disciplinarios proporcionales a la gravedad de las acusaciones, una omisión observada por las autoridades laborales.
Tras la inspección, el Ministerio del Trabajo impuso medidas preventivas a Caracol Televisión, enfocadas en garantizar la protección de las denunciantes, evitar represalias y fortalecer los protocolos de atención con un enfoque de género. La empresa, posteriormente, presentó un recurso para controvertir estas medidas.
Hasta el momento, no se han emitido pronunciamientos oficiales adicionales sobre los términos jurídicos específicos del acuerdo firmado con Vargas, ni sobre el avance de las investigaciones derivadas de las denuncias. La situación plantea interrogantes sobre la efectividad de los mecanismos internos de Caracol para prevenir y abordar el acoso laboral, y sobre la transparencia en la gestión de estos casos.
La intervención del Ministerio del Trabajo, liderado por Sandra Muñoz, ha puesto de manifiesto la necesidad de fortalecer los controles y la supervisión en los medios de comunicación para garantizar un ambiente laboral seguro y respetuoso para todos sus trabajadores. El caso de Caracol Televisión se suma a otros recientes, como el de RTVC, donde también se han presentado denuncias de acoso, evidenciando un problema sistémico que requiere una atención urgente y medidas contundentes. La controversia continúa generando debate sobre la responsabilidad de las empresas en la protección de sus empleados y la importancia de crear una cultura organizacional que promueva el respeto y la igualdad de género. La falta de información pública sobre los detalles del acuerdo con Vargas y el avance de las investigaciones mantiene la incertidumbre y la preocupación entre los trabajadores del canal y la opinión pública.









