El astillero Freire Shipyard en Vigo ha botado este lunes una nueva embarcación de apoyo a buceadores destinada a la Armada española. La nave, cuya entrega está prevista para este año, se centrará en la vigilancia y protección de infraestructuras críticas submarinas, como cables de internet, conducciones de gas y otras instalaciones esenciales, ante posibles ataques o amenazas.
La embarcación presenta unas dimensiones de 32,90 metros de eslora y 9 metros de manga, ofreciendo una autonomía considerable de 500 millas náuticas a una velocidad de crucero de 10 nudos. Además, es capaz de alcanzar una velocidad máxima de 12 nudos, lo que le permite responder con rapidez a situaciones de emergencia. La nave está diseñada para misiones prolongadas en aguas de jurisdicción española y tiene capacidad para albergar a una tripulación de hasta 15 personas.
Una de las prioridades en el diseño de esta nueva embarcación ha sido la eficiencia energética y la reducción de emisiones contaminantes, incorporando tecnologías avanzadas para optimizar el consumo de combustible. Este compromiso con la sostenibilidad refleja la creciente preocupación por el impacto ambiental de las operaciones marítimas.
En cuanto a sus capacidades técnicas, la embarcación destaca por su sistema de posicionamiento dinámico, que le permite mantener una posición fija con precisión, incluso en condiciones marítimas adversas. Además, cuenta con un sistema de fondeo con tres anclas que garantiza la estabilidad en profundidades de hasta 90 metros, facilitando las operaciones de intervención subacuática.
La unidad está equipada con tecnología de punta para llevar a cabo una amplia gama de tareas subacuáticas. Entre sus principales herramientas se encuentra un sonar de barrido lateral, que permite crear imágenes detalladas del fondo marino y detectar objetos sumergidos. También dispone de un vehículo autónomo subacuático ligero, modular y desplegable, ideal para realizar inspecciones y recopilar datos de forma autónoma. Asimismo, la embarcación cuenta con un vehículo operado remotamente para observación y exploración, capaz de operar a profundidades de hasta 900 metros, lo que le permite acceder a zonas de difícil acceso y realizar tareas de inspección y reparación en infraestructuras submarinas profundas.
Durante la ceremonia de botadura, el almirante jefe de estado mayor de la Armada, Antonio Piñeiro Sánchez, destacó la importancia de esta nueva embarcación para reforzar la seguridad marítima en un contexto global cada vez más complejo. Vivimos en un entorno en el que la seguridad marítima es cada vez más compleja. Las amenazas no solo están en la superficie, también bajo el mar , afirmó Piñeiro Sánchez.
El almirante subrayó la vulnerabilidad de las infraestructuras submarinas, que son esenciales para el funcionamiento de la economía y la sociedad moderna. Los cables de internet, por ejemplo, son vitales para las comunicaciones globales, mientras que las conducciones de gas y otras instalaciones energéticas son cruciales para el suministro de energía. La protección de estas infraestructuras es, por tanto, una prioridad para la Armada española.
La nueva embarcación de apoyo a buceadores se suma a los esfuerzos de la Armada por garantizar la seguridad marítima en aguas españolas y proteger los intereses nacionales. Su capacidad para operar en misiones prolongadas, su tecnología avanzada y su tripulación altamente capacitada la convierten en un activo valioso para la defensa de las infraestructuras submarinas críticas. La entrega de esta nave representa un paso importante en el fortalecimiento de la capacidad de la Armada para hacer frente a los desafíos de seguridad marítima en el siglo XXI. La embarcación también servirá para apoyar la formación militar de especialistas en buceo, contribuyendo a mejorar las habilidades y conocimientos de los profesionales de la Armada en el ámbito de las operaciones subacuáticas.










