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Clásico Capitalino Opacado por Violencia, Espinel Llama a la Reflexión

El entrenador de Olimpia , Eduardo Espinel , lamentó profundamente los disturbios ocurridos en la previa del clásico capitalino ante Motagua , señalando que lo sucedido opacó por completo el ambiente del fútbol hondureño: “Fue una noche muy triste para el fútbol hondureño”, expresó. A pesar de los actos vergonzosos, el técnico también valoró el triunfo de su equipo, aunque insistió en que el resultado pasó a un segundo plano: “Estamos felices de haber obtenido tres puntos nuevamente; me hubiera gustado disfrutar de este partido, de este triunfo, y la verdad que pensando en la familia de los que tuvieron problemas, los dueños de los coches que se rompieron, las imágenes que están por todo el mundo, nuestra familia preocupada, estamos lejos, preguntándonos si estábamos bien, porque no tienen ni idea", lamentó el técnico de los albos. Finalmente, el estratega uruguayo se refirió a la decisión de disputar el partido pese al caos en las afueras del estadio, explicando que el plantel únicamente acató las determinaciones de las autoridades: “Nosotros estábamos disponibles para cualquier resolución”, afirmó. “El problema no es si se juega o no, el problema es otro, que es prevenir”, concluyó. ¿Cuál es su reflexión sobre esta tarde-noche? No podemos obviar lo que ha sucedido antes del partido y ¿qué tal el partido también de Olimpia? Primeramente, agradecido con Dios por habernos brindado este partido y habernos regalado el triunfo. Creo que fue una noche muy triste para el fútbol hondureño, donde todos los que estamos involucrados dentro del fútbol seguramente somos perjudicados ante una imagen que realmente no se puede repetir ni se encuentra una explicación, porque siempre digo yo que esto no deja de ser fútbol. Deporte, se gana, se pierde, mañana hay que seguir trabajando, siempre lo he dicho, se lo he dicho a ustedes. Y bueno, por ahí nosotros no podemos hacer mucho, o sí, no sé, pero sí sería un momento de reflexión, de que los que tengan la posibilidad de poder mejorar lo que es la imagen, ya involucrando el país, no el fútbol, seguramente tenemos que hacer algo. En lo personal, me hubiera gustado disfrutar de este partido, de este triunfo, y la verdad que pensando en la familia de los que tuvieron problemas, los dueños de los coches que se rompieron, las imágenes que están por todo el mundo, nuestra familia preocupada, estamos lejos, preguntándonos si estábamos bien, porque no tienen ni idea. Entonces todo eso lleva a que también nosotros la pasamos mal. Nosotros podemos estar encerrados en un camerino, protegidos, pero la imagen y pertenecer al ambiente futbolístico y que no se hable tanto del partido, seguramente no se va a hablar mucho del partido, y está bien. Es una lástima. Y bueno, yo siempre dije desde que vine acá, me siento hondureño, y yo quiero que este país tenga otra imagen, y estas cosas no le hacen bien. Así que una lástima que no podamos disfrutar de la fiesta, en lo que fue un partido creo que muy bien disputado, pero que bueno, yo creo que el análisis técnico-táctico pasa a un segundo plano, pero con respecto, para decirle algo, contestarle algo del partido, por supuesto estamos felices de haber obtenido tres puntos nuevamente, que nos estaba costando sumar seguido, y bueno, que nos sigue manteniendo con ilusión de poder seguir peleando el campeonato. La policía confirma que no hay fallecidos, creo que eso es positivo dentro de todo el caos que se vivió, pero desde su punto de vista, ¿cree que lo más recomendable era no disputar el partido por todo lo que se vivió, o faltó parte de humanidad un poco de la Liga Nacional y de las autoridades? ¿Cómo estaba su equipo y cómo lo estaba viviendo? Bueno, si no hubo fallecidos, agradecerle a Dios, porque todo lo que se vivió podría haber pasado. Entonces, por las familias de aquellos que por ahí están heridos, la felicidad de que no pasó a mayores, y las condolencias porque también, más allá de que no pasó a mayores, seguramente están sufriendo también. Lo que pasa es que en el tema de si se juega o no se juega, hay mucho interés, hay un montón de intereses, un montón de circunstancias que a lo mejor, desde el punto de vista deportivo, de lo que nos corresponde a nosotros, es tan insignificante el análisis que podemos hacer, porque de repente hay otras prioridades que manejan los dirigentes, que maneja la seguridad. A lo mejor, no sé, por ahí nos decían que era mejor jugarlo porque estaba toda la gente en el estadio, que para sacarlo. Entonces, como uno no entiende muchas veces esas cosas, no nos podemos meter a opinar si realmente era bueno o era malo no jugarlo o jugarlo. Nosotros lo único que estábamos era disponibles y listos para cualquier resolución, la que estuviera arriba de la mesa y que en definitiva los dirigentes la llevaran a cabo, nosotros íbamos a respetarla. Si no se iba a jugar, que no se jugara. Igual, si se tenía que jugar, es nuestra obligación porque es nuestro trabajo. Pero ya meternos en ese terreno, uno como entrenador, cuando hay muchas cosas para evaluar desde el punto de vista de la seguridad, incluso hasta gubernamental, nosotros en ese tema no podemos opinar. ¿Cómo se vivió en lo personal y de parte del club esta situación desde la llegada? La falta de seguridad, incluso vimos a un jugador que casi fue impactado por una botella. ¿Cómo concentrar a los jugadores tomando en cuenta todo esto? Había un nerviosismo y, como les digo, la preocupación de todos los que estábamos dentro del camerino era más por las familias, que nos estaban preguntando en qué condiciones estábamos. Entonces, eso también, te imaginás, estás pensando si se juega o no se juega el partido, la adrenalina que tiene uno por jugar un clásico, las familias que te llaman a ver si estás bien, porque por ahí no saben bien lo que pasó. Y con respecto a la seguridad, hay cosas que se pueden evitar. Yo no puedo creer que haya una sola entrada en un estadio tan grande para que entren los mismos equipos, por ejemplo. No puedo creer que llegue un equipo y esté la parcialidad contraria esperándolo en la puerta. Sea de un lado o sea del otro, sea el equipo que sea, no importa. Yo creo que son cosas que se pueden evitar. No debe ser mucho trabajo sacar a 50 personas después que recibieron a su equipo, y que después el otro equipo entre al camerino. Entonces hay cosas que realmente, yo cuando venía en el viaje y nos decían que teníamos que detener la marcha para no llegar porque había mucha gente en la puerta, mi razonamiento pasaba pero cómo puede ser que teniendo un estadio Nacional con muchas puertas, no se pueda organizar la llegada desde distintos horarios de los equipos. Una vez que llegan los equipos, que la hinchada que está en la puerta, no importa el club, entre al estadio y vaya a su tribuna, y ahí pueda entrar el otro equipo. Entonces son cosas que se pueden evitar. Creo que para eso no hay que estudiar mucho, es prevenir. Yo ya veía venir que seguramente algún problema íbamos a tener porque no podíamos llegar entre una multitud y una hinchada adversaria. Bueno, fue una cuestión de puntería, no sé si vieron la imagen, un jugador nuestro no fue alcanzado por un proyectil. Parece que pasan los años y siguen los mismos vicios de Honduras. Una vez se fue a una final con muertos en la pista, otra vez hubo muertos y Motagua se fue al hotel porque le lanzaron piedras al autobús. Hoy le lanzan piedras al autobús de Olimpia. ¿Por qué no ha decidido Olimpia irse, como lo hizo Motagua hace unos años? Y usted hablaba de la palabra empatía. ¿Qué tal va a estar la sociedad hondureña con el tema empatía? Lo que pasa es que nosotros somos empleados de un club, estamos representando a un club. Nosotros tenemos que acatar las decisiones de los que nos emplean. Yo como entrenador le puedo decir a mi jugador: “vamos o no vamos”, pero no estoy capacitado para eso. Yo puedo tener una opinión sobre la situación, que no la dije, si quería jugar o no quería jugar, yo lo voy a decir, pero yo no soy el que determina. Pero yo creo que es muy fácil que cuando hay un problema se tenga que ir. Yo creo que el problema hay que erradicarlo de otra manera. El problema no es si el equipo se va o juega o no juega, el problema es otro, que es prevenir. Si hay que jugar con estadios vacíos, se juega con estadios vacíos. Si hay que jugar con parcialidad local, no sé, como ha pasado en otros países o a lo mejor también acá ha pasado. Yo creo que no se le puede responsabilizar a un grupo de deportistas, a un club de fútbol, que lo único que hace es entrenar toda la semana para jugar un partido y tratar de cumplir con la labor para la que lo contratan, jugadores, entrenadores, a una situación que se produjo, que seguramente los culpables son otros y no es el club, ninguno de los dos equipos. Yo hablo del tema de hoy, pero no importa las instituciones que sean. Yo creo que acá, claro que la empatía tiene que estar, pero hay situaciones que solamente con empatía no se arreglan. Acá hay que proceder, aquellos que saben resolver estas situaciones en seguridad, para que primero no se produzcan estas cosas y ahí seguramente va a haber más empatía, pero la empatía solamente puede ser una parte de una solución momentánea. Yo no creo que sea la raíz para arreglar las situaciones que estamos pasando. Hoy Olimpia futbolísticamente alcanza a Motagua y está con posibilidades de pelear por ese primer lugar. ¿Cómo evalúa el partido y realmente hacia dónde apunta Olimpia? El partido creo que, en líneas generales, es un buen partido para mirar desde afuera, no desde adentro, nosotros que siempre estamos nerviosos. Creo que Olimpia hizo un mejor trabajo desde el punto de vista futbolístico, pero como el equipo no pudo concretar ese segundo gol en ningún momento, a pesar de que tuvimos posibilidades, siempre tuvo al alcance el equipo contrario de poder empatar y eso hacía más emocionante el partido. Con respecto al campeonato, le hablo a nivel personal, y lo he dicho acá, no me preocupa si estoy primero, si sé que la obligación de Olimpia es estar primero siempre. Le estoy hablando desde lo personal. Mi gran objetivo en el cuerpo técnico es encontrar la forma óptima de varios jugadores que todavía no están al 100% para cuando sea la zona de definición estar listos. Nosotros queremos ganar todos los partidos y seguramente, si ganamos todos los partidos, podremos ir por ese primer lugar. Pero voy a repetir, muchas veces nos enloquecemos por conseguir algo muy prematuro en una tabla donde no te beneficia nada y nos olvidamos que hay una recta final donde tenemos que potenciar a todos los jugadores. Y por ahí nos desgastamos prematuramente en alcanzar ese primer lugar y cuando queremos tener la definición, no estamos ahí. Entonces esa es la estrategia que estamos teniendo ahora mismo.

Clásico Capitalino Opacado por Violencia, Espinel Llama a la Reflexión

El entrenador de Olimpia, Eduardo Espinel, expresó su profundo pesar por los graves incidentes ocurridos en la previa del clásico capitalino ante Motagua, lamentando que la violencia empañara por completo el ambiente futbolístico hondureño. A pesar de la victoria de su equipo, Espinel enfatizó que el resultado deportivo quedó en segundo plano ante la magnitud de los hechos.

“Fue una noche muy triste para el fútbol hondureño”, declaró el técnico uruguayo, visiblemente afectado. “Estamos felices de haber obtenido tres puntos nuevamente; me hubiera gustado disfrutar de este partido, de este triunfo, y la verdad que pensando en la familia de los que tuvieron problemas, los dueños de los coches que se rompieron, las imágenes que están por todo el mundo, nuestra familia preocupada, estamos lejos, preguntándonos si estábamos bien, porque no tienen ni idea”.

Espinel describió la angustia vivida por él y su equipo, quienes recibieron constantes mensajes de sus familiares preocupados por su seguridad. La preocupación no solo se centraba en el desarrollo del partido, sino en la posibilidad de verse envueltos en los disturbios que se desarrollaban en las afueras del estadio.

El estratega de Olimpia también se refirió a la decisión de disputar el partido a pesar del caos reinante, aclarando que el club únicamente acató las determinaciones de las autoridades competentes. “Nosotros estábamos disponibles para cualquier resolución”, afirmó. “El problema no es si se juega o no, el problema es otro, que es prevenir”.

Espinel insistió en la necesidad de abordar las causas de la violencia y tomar medidas preventivas para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro. Subrayó que la seguridad de los jugadores, aficionados y todos los involucrados en el evento deportivo debe ser la prioridad.

En cuanto al partido en sí, Espinel reconoció que fue un encuentro bien disputado, pero lamentó que el análisis técnico-táctico pasara a un segundo plano debido a los acontecimientos violentos. “El análisis técnico-táctico pasa a un segundo plano, pero con respecto, para decirle algo, contestarle algo del partido, por supuesto estamos felices de haber obtenido tres puntos nuevamente, que nos estaba costando sumar seguido, y bueno, que nos sigue manteniendo con ilusión de poder seguir peleando el campeonato”, añadió.

La policía confirmó que no se registraron fallecidos en los incidentes, lo cual Espinel consideró un hecho positivo en medio del caos. Sin embargo, expresó sus condolencias a los heridos y a sus familias, reconociendo que el sufrimiento persiste a pesar de que no hubo pérdidas humanas.

Ante la pregunta sobre si era recomendable suspender el partido, Espinel explicó que la decisión no correspondía al cuerpo técnico ni a los jugadores. “Hay mucho interés, hay un montón de intereses, un montón de circunstancias que a lo mejor, desde el punto de vista deportivo, de lo que nos corresponde a nosotros, es tan insignificante el análisis que podemos hacer, porque de repente hay otras prioridades que manejan los dirigentes, que maneja la seguridad”, argumentó.

Espinel destacó la complejidad de la situación y la necesidad de considerar diversos factores antes de tomar una decisión. Reconoció que las autoridades podrían haber tenido razones para permitir que el partido se llevara a cabo, como evitar una mayor concentración de personas en las calles.

El técnico de Olimpia también abordó la falta de seguridad en la llegada del equipo al estadio, relatando que su autobús fue interceptado por una multitud de aficionados rivales. Criticó la falta de organización y la ausencia de medidas preventivas para garantizar la seguridad de los jugadores y el cuerpo técnico.

“No puedo creer que haya una sola entrada en un estadio tan grande para que entren los mismos equipos, por ejemplo. No puedo creer que llegue un equipo y esté la parcialidad contraria esperándolo en la puerta”, lamentó Espinel. “Yo creo que son cosas que se pueden evitar. No debe ser mucho trabajo sacar a 50 personas después que recibieron a su equipo, y que después el otro equipo entre al camerino”.

Espinel enfatizó la importancia de prevenir incidentes violentos y de garantizar la seguridad de todos los involucrados en el evento deportivo. Propuso medidas como la organización de horarios de llegada diferenciados para los equipos y la separación de las aficiones rivales.

Finalmente, Espinel reflexionó sobre la persistencia de la violencia en el fútbol hondureño, recordando incidentes similares ocurridos en el pasado. Criticó la falta de empatía y la incapacidad de aprender de los errores.

“Parece que pasan los años y siguen los mismos vicios de Honduras. Una vez se fue a una final con muertos en la pista, otra vez hubo muertos y Motagua se fue al hotel porque le lanzaron piedras al autobús. Hoy le lanzan piedras al autobús de Olimpia”, lamentó.

Espinel cuestionó por qué Olimpia no había adoptado la misma postura que Motagua en el pasado, abandonando el partido en señal de protesta. Sin embargo, reconoció que la decisión final no correspondía al cuerpo técnico ni a los jugadores.

“El problema no es si el equipo se va o juega o no juega, el problema es otro, que es prevenir”, reiteró Espinel. “Si hay que jugar con estadios vacíos, se juega con estadios vacíos. Si hay que jugar con parcialidad local, no sé, como ha pasado en otros países o a lo mejor también acá ha pasado. Yo creo que no se le puede responsabilizar a un grupo de deportistas, a un club de fútbol, que lo único que hace es entrenar toda la semana para jugar un partido y tratar de cumplir con la labor para la que lo contratan, jugadores, entrenadores, a una situación que se produjo, que seguramente los culpables son otros y no es el club, ninguno de los dos equipos”.

En cuanto al rendimiento futbolístico de Olimpia, Espinel se mostró optimista y confió en que el equipo podrá seguir peleando por el campeonato. Sin embargo, enfatizó la importancia de trabajar en la recuperación física y mental de los jugadores para afrontar la recta final de la temporada.

“El partido creo que, en líneas generales, es un buen partido para mirar desde afuera, no desde adentro, nosotros que siempre estamos nerviosos”, concluyó Espinel. “Mi gran objetivo en el cuerpo técnico es encontrar la forma óptima de varios jugadores que todavía no están al 100% para cuando sea la zona de definición estar listos”.

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