Iván Zamorano, exdelantero de la selección chilena, sorprendió al manifestar su interés en asumir un rol dirigencial en el fútbol nacional, incluso considerando la posibilidad de trabajar junto a Marcelo Salas en la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP). En una entrevista concedida a La Tercera, Zamorano expresó su deseo de contribuir al desarrollo del fútbol chileno desde una posición dentro de la estructura organizativa, ya sea en la ANFP o en la Federación de Fútbol de Chile.
Haré algo por Chile. Cuando me retiré del fútbol, pasó eso , declaró Zamorano, dejando entrever su compromiso con el deporte que lo vio brillar. Sin embargo, el reconocido goleador descartó la posibilidad de postularse a la presidencia de la ANFP, prefiriendo un rol más estratégico y de enlace. Quizás tendría un papel más de acercamiento, como un mánager o algo así. Presidente, no, hay que dejárselo a otros como Marcelo Salas que es dueño de un club , afirmó.
La figura de Marcelo Salas, actual dirigente de Deportes Temuco, fue destacada por Zamorano como un candidato ideal para liderar el fútbol chileno. Marcelo Salas como presidente de la ANFP sería espectacular y yo ahí, con él. Reeditar el Za-Sa en los escritorios , agregó, evocando la famosa dupla ofensiva que marcó una época en la selección chilena y en clubes de Europa. Esta propuesta sugiere una posible alianza entre dos de los futbolistas más emblemáticos de la historia de Chile, buscando aplicar su experiencia y conocimiento en la gestión del fútbol nacional.
Más allá de sus aspiraciones dirigenciales, Zamorano también se refirió al presente de la selección chilena, expresando su preocupación por la falta de claridad en la conducción del equipo. El exdelantero abogó por un cambio radical en la estrategia y la gestión del equipo nacional, señalando la necesidad de tomar decisiones firmes y consistentes.
En particular, Zamorano abordó la incertidumbre que rodea la figura del entrenador, mencionando a Nicolás Córdova y Manuel Pellegrini como posibles opciones para asumir el cargo. Si Nico Córdova va a ser el técnico, que sea; si viene Pellegrini, que venga. Pero que se tomen determinaciones ya , enfatizó, instando a las autoridades a definir rápidamente el futuro del cuerpo técnico.
Zamorano criticó los constantes cambios de criterio en la evaluación del desempeño del entrenador, argumentando que esta inestabilidad no beneficia al equipo. No puede ser que si Córdova gana un partido tenga que ser el técnico y si lo pierde haya que echarlo. Esas inconsecuencias no le hacen bien a la selección , cerró, subrayando la importancia de mantener una línea de trabajo coherente y de brindar apoyo al entrenador, independientemente de los resultados a corto plazo.
La declaración de Zamorano ha generado un amplio debate en el ámbito futbolístico chileno, despertando el interés de los aficionados y de los dirigentes. La posibilidad de ver a dos ídolos del fútbol nacional trabajando juntos en la ANFP representa una oportunidad para renovar la gestión del fútbol chileno y para impulsar su desarrollo a largo plazo. Sin embargo, aún queda por ver si esta propuesta se materializa y si Zamorano y Salas logran concretar su ambicioso proyecto. La comunidad futbolística espera con atención los próximos pasos de estos dos referentes del deporte chileno, quienes podrían marcar una nueva era en la historia del fútbol nacional. La experiencia de ambos, tanto en el campo de juego como en la gestión deportiva, podría ser un activo valioso para enfrentar los desafíos que enfrenta el fútbol chileno en la actualidad. La propuesta de Zamorano y Salas se presenta como una alternativa interesante para revitalizar el fútbol chileno y para devolverle el protagonismo que ha perdido en los últimos años.









