La selección española de waterpolo revalidó el título de la División 1 de la Copa del Mundo tras empatar a 11 goles con Grecia y ceder en la tanda de penaltis (2-4), en un partido disputado este jueves en Alejandrópolis (Grecia). A pesar de la derrota en los penaltis, el conjunto dirigido por David Martín aseguró el primer puesto del grupo, logrando así su clasificación para la Superfinal de Sídney (Australia) donde defenderá el título obtenido en enero de 2025.
El encuentro fue un reflejo de la competitividad del torneo, con ambos equipos luchando por la victoria hasta el último segundo. España, que ya había asegurado su pase a la Superfinal, llegaba al partido con la confianza reforzada por sus victorias previas ante Hungría (9-13) y Italia (16-12). Sin embargo, Grecia, vigente bronce europeo, demostró ser un rival formidable, poniendo a prueba la solidez del equipo español.
El inicio del partido fue prometedor para España, que se adelantó en el marcador con un parcial de 3-1 al término del primer periodo. Unai Biel y Bernat Sanahuja se mostraron efectivos en ataque, liderando el ataque español y aprovechando las oportunidades que se presentaban. No obstante, Grecia reaccionó rápidamente, ajustando su defensa y comenzando a generar problemas al conjunto español.
Durante las fases centrales del partido, España sufrió para mantener la ventaja. La defensa griega, liderada por un inspirado Panagiotis Tzortzatos, que realizó nueve paradas cruciales, dificultó el ataque español y permitió a Grecia acercarse en el marcador. Los griegos, con un juego colectivo bien estructurado y una gran determinación, lograron igualar el partido y poner en aprietos a los campeones defensores.
En el último cuarto, el partido se volvió aún más intenso. Ambos equipos lucharon por cada balón, conscientes de la importancia de la victoria. A dos minutos del final, Pol Daura anotó un gol que puso a España por delante (11-10), generando una gran expectación entre los aficionados. Sin embargo, la alegría española duró poco. A tan solo nueve segundos del final, Konstantinos Kakaris logró empatar el partido, forzando la tanda de penaltis.
La tanda de penaltis fue un duro golpe para España. Los fallos iniciales de Alberto Munárriz y Unai Biel, combinados con la efectividad de los lanzadores griegos, condenaron al equipo español a la derrota. Grecia no perdonó y aprovechó sus oportunidades, asegurándose la victoria en un final dramático.
A pesar de la derrota en la tanda de penaltis, el ambiente en el equipo español fue de celebración. El empate fue suficiente para asegurar el primer puesto en la clasificación y revalidar el título de la División 1 de la Copa del Mundo. Los jugadores y el cuerpo técnico celebraron el logro, conscientes del esfuerzo realizado a lo largo del torneo y de la importancia de la clasificación para la Superfinal de Sídney.
En el plano individual, Unai Biel destacó como el máximo goleador del partido con cuatro tantos, seguido por Bernat Sanahuja con tres. Sin embargo, la ausencia de Álvaro Granados se notó en el ataque español, que acusó la falta de su principal referencia ofensiva.
La victoria de Grecia, aunque agridulce para España, demuestra la fortaleza del waterpolo griego y su capacidad para competir al más alto nivel. El equipo heleno, con un juego sólido y una gran determinación, se mostró como un rival digno y puso a prueba la solidez del campeón defensor.
El partido estuvo dirigido por Chisato Kurosaki (JAP), Jakov Blaskovic (CRO) y Filip Vukicevic (CRO), quienes tuvieron que tomar decisiones difíciles en un partido muy disputado. Durante el encuentro, Semir Spachits, jugador de Grecia, fue eliminado por acumulación de faltas en el minuto 31.
La alineación de España estuvo compuesta por Aguirre, Munárriz, Asensio, Sanahuja, Valls, Bonet, Daura, Cabanas, Gomila, Valera, Biel, Bustos, Rodríguez y Lorrio (p.s). Por su parte, Grecia alineó a Tzortzatos, Pouros, Skoumpakis, Chatzis, Argyropoulos, Papanastasiou, Kastrinakis, Kalogeropoulos, Alafragkis, Kakaris, Nikolaidis, Spachits, Gardikas y Zerdevas (p.s).
Los parciales del partido fueron los siguientes: 3-1, 2-4, 2-3 y 4-3 (2-4 en la tanda de penaltis). Este resultado consolida a España como una de las potencias mundiales del waterpolo y le permite afrontar con optimismo la Superfinal de Sídney, donde buscará defender su título y seguir haciendo historia. La revalidación del título en Alejandrópolis es un claro ejemplo del trabajo y la dedicación de todo el equipo, que ha demostrado una vez más su capacidad para superar los obstáculos y alcanzar el éxito.







