El Águila Descalza prepara el regreso de su obra más emblemática, País Paisa, en 2026, con funciones en el Teatro Prado y el Teatro Metropolitano, celebrando cuatro décadas de un hito en el teatro colombiano. La obra, que cumplió 45 años el año pasado, marcó un antes y un después en la escena teatral antioqueña y nacional, logrando popularizar el teatro y conectar con el público a través del humor y la reflexión sobre la identidad paisa.
País Paisa no solo rompió récords de asistencia y permanencia en cartelera, sino que también se convirtió en un espejo de la sociedad antioqueña en un momento crucial de su historia: los años de auge del cartel de Medellín y la violencia que lo acompañó. En medio de esa oscuridad, la obra del Águila Descalza ofreció una mirada crítica y a la vez cómica sobre las contradicciones y los absurdos de la cosmovisión local.
Según un comunicado de la compañía, País Paisa se ha convertido en un mapa de identidad que da cuenta del paso del mundo rural al urbano a partir de personajes populares que representan la esencia de un pueblo reflejada con mucho humor en todas sus contradicciones .
El COLOMBIANO conversó con Carlos Mario Aguirre y Cristina Toro, dramaturgos y actores fundadores del Águila Descalza, sobre el proceso de revivir esta obra después de tantos años.
Uno de los desafíos planteados fue decidir qué elementos mantener y cuáles recortar de la versión original. Carlos Mario Aguirre explicó que, con el tiempo, la obra se había ido expandiendo con improvisaciones y subhistorias, perdiendo, en su opinión, la inocencia inicial. Ahora ha sido especial regresar a País Paisa porque yo estaba muy atormentado con todas esas improvisaciones. Al principio, cuando nosotros planteamos esta obra y la llevamos al escenario existían escenas que eran muy secas, teníamos nuestro parlamento de las brujas, por ejemplo, y éramos muy ceñidos al parlamento, a ciertas cosas. Y después, dentro de la historia de las brujas, empezaron a aparecer subhistorias y las historias se fueron agrandando. Por eso, cuando enfrentamos esta obra yo le dije Cristina, yo quiero que en este País Paisa y en esta celebración de los 40 años, regresemos a esa obra arcaica que teníamos antes, a esos orígenes de País Paisa, porque después sí, hubo muchas risas y muchas historias y las historias se agrandan y cosas por el estilo, pero para mí en alguna medida, perdió la inocencia , afirmó Aguirre.
Cristina Toro coincidió en la necesidad de recortar o devolver a su punto original los fragmentos que se extendieron mucho para darle cabida a cosas que ya no estaban y que son muy bonitas y queremos reivindicar . Sin embargo, también enfatizó la importancia de mantener ciertos elementos que se fueron creando con el tiempo, como la historia del niño y la mamá .
Un ejemplo de la evolución de la obra es la escena de la Sota de copas, que fue eliminada y luego reincorporada. Toro recordó que la idea para esta escena surgió a partir de un artículo periodístico sobre un apostador que murió tras beberse una botella de aguardiente de un solo trago. Ese era el final simbólico que alude a esa pretensión del paisa, del yo todo lo puedo a toda costa, así me muera. Entonces es como una pregunta mortal ¿de qué le vale esa valentía al paisa? De que le vale ser el putas de Aguadas o Arcesio Calle o todos esos personajes simbólicos que han sido los representantes de la ideología, de la pujanza, del progreso y del poder, de ese ego magnificado ¿Qué sentido tiene? Como dice la canción, Sota de copas, que jugando ganó la apuesta pero perdió el corazón , explicó Toro.
Para Aguirre y Toro, revisitar País Paisa después de tanto tiempo ha sido una experiencia especial. Es especial porque fue la comprobación de que nunca se fue, de que siempre estaba ahí. Los textos están intactos y nosotros como unos loros mojados los repetimos como si fuera un rezo, una letanía. Es impresionante. Y a una velocidad que uno dice, qué bueno que uno pudiera estrenar una obra en la madurez en la que está País Paisa, porque es una obra que ha recorrido más tablas que todas las demás. Entonces es muy rico, es muy emocionante, es como volver a la casa , dijo Toro.
Aguirre añadió que es como reencontrarse con viejas historias y amigos que nunca se habían ido . De pronto estamos en la casa almorzando y yo empiezo... y no es como si estuviéramos ensayando, sino como que si estuviéramos, como dice Cristina, casi que rezando , comentó.
País Paisa condensa la forma única de hacer teatro que desarrolló el Águila Descalza, combinando música, humor y una profunda reflexión sobre la identidad paisa y la sociedad colombiana. Toro explicó que la obra surgió de la necesidad de integrar una técnica teatral innovadora con una dramaturgia que narrara la realidad del pueblo colombiano, que hasta entonces se sentía excluido del teatro. La gente temía ir al teatro. Buena parte desconocía de que se trataba, pensaban que eso no era para ellos. Había una serie de seguidores del teatro, sobre todo estudiantes y de alguna manera intelectuales, pero la gente de la calle, común y corriente, las amas de casa, no pensaban que tuvieran algo que hacer en un teatro. Y para eso lo que estaba faltando era una dramaturgia que nos narrara. Entonces poder integrar esa técnica, ese modo de hacer teatro que distaba completamente de la tradición costumbrista que se había conocido y difundido por ahí hasta los años 50, con esa dramaturgia propia logró esa sinergia y se concretó en la construcción de una obra que aludía a la gente del común, pero desde un lenguaje más contemporáneo, reflexivo, profundo, pero a la vez con la comedia como hilo conductor , señaló Toro.
El estreno de País Paisa en 1986 fue un fenómeno cultural. Aguirre recordó que el teatro de Laureles se llenaba en cada función y que incluso llegaron a hacer funciones dobles para satisfacer la demanda. Es que eso fue una locura. Eso nunca se había visto. Nunca, nunca, jamás en la vida. Ya nosotros habíamos ampliado el teatro de Laureles para hacer Boleros en su ruta, y eso no cabía la gente. Y de ahí en adelante, como por 190 funciones, el teatro no paró, incluso empezamos a hacer funciones dobles , relató Aguirre. Toro añadió que, en el Teatro Metropolitano, reservaron tres funciones inicialmente, pero terminaron haciendo 70.
El éxito de País Paisa abrió las puertas a otras obras del Águila Descalza, pero Toro reconoció que salir de la sombra de esta obra fue difícil. Salir de País Paisa fue muy difícil. Menos mal 40 años después podemos decir hay otras 40 obras o más escritas, vividas, montadas y triunfadas con el público y que estamos reivindicando ahora con el proyecto de Elencos Águila para que sigan vigentes y para que otros públicos las puedan conocer, porque ya no nos da el tiempo para volverlas a presentar. Pero nos pudimos haber quedado ahí, por fortuna no fue así, pero también por fortuna podemos volver a eso que ahí está vivo y vigente , dijo Toro.
Aguirre y Toro coinciden en que País Paisa es una obra que trasciende la identidad paisa y conecta con experiencias universales como la migración, la búsqueda de un futuro mejor y la tensión entre el campo y la ciudad. La obra es como una relación de amor y odio con lo paisa... No se pretendía una apología de los paisas y un regodeo en una visión casi que caricaturesca o edulcorada del paisa de mostrar una tierra, el paisaje magnífico y todo poderoso y capaz. La obra compromete necesariamente un recusamiento de lo que son múltiples formas de comportamiento terribles de los paisas, formas de actuar machistas, profundamente deleznables, eso lo mostramos en la obra y yo creo que la gente lo entiende y se compromete, sin que nosotros tratemos de dar ningún mensaje al respecto, sino que los personajes los presentamos en su inocente crueldad o en su crueldad sabida y consciente , concluyó Aguirre.












