Los migrantes deportados por Estados Unidos que llegaron a Costa Rica este sábado 11 de abril disponen de un plazo de siete días para determinar su situación en el país. La Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) ha anunciado la autorización de un programa de regularización migratoria temporal, basado en razones humanitarias.
Esta medida permite a los extranjeros solicitar refugio en Costa Rica. Sin embargo, la DGME aclara que no están obligados a elegir esta opción. Aquellos que no deseen solicitar refugio ni permanecer en el país, pueden comunicar su decisión durante la atención primaria y abandonar las instalaciones de control migratorio para dirigirse a donde deseen, a pesar de las barreras idiomáticas que puedan enfrentar, dado que muchos provienen de países africanos.
Para quienes decidan regresar a sus países de origen, Migración ofrece el programa de Retorno Voluntario Asistido, que incluye apoyo humanitario para la gestión del viaje. Alternativamente, los migrantes pueden optar por cubrir los gastos de su viaje de regreso por sus propios medios.
La mayoría de los deportados provienen de naciones africanas, aunque también hay ciudadanos de China, Albania, Honduras y Guatemala. En el vuelo procedente de San Diego, también viajaba un ciudadano costarricense cuya identidad aún no ha sido revelada.
Costa Rica, bajo el acuerdo firmado con la administración de Donald Trump, recibirá inicialmente 25 migrantes por semana, una cifra que podría incrementarse si el gobierno costarricense lo autoriza. Este flujo de migrantes plantea desafíos logísticos y humanitarios para las autoridades locales.
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