Rory McIlroy tuvo un cierre dinámico en la segunda ronda del Masters, mostrando la confianza de un veterano. Con seis birdies en los últimos siete hoyos, McIlroy logró un 65, siete bajo par, estableciendo una ventaja de seis golpes, un récord del torneo después de 36 hoyos.
La última hora del día se sintió como una celebración anticipada para el golfista norirlandés. McIlroy comenzó con tres birdies consecutivos, encontrándose en un duelo con Patrick Reed, campeón en 2018, quien igualó el liderato con un birdie en el hoyo 12. McIlroy enfrentó algunos swings imprecisos al llegar a Amen Corner.
Parado en el tee del 12, no imaginé que iba a estar seis golpes arriba , comentó McIlroy.
Poco después, se distanció de sus competidores. Su golpe de salida en el hoyo 12, por encima de Rae s Creek, quedó a siete pies de la bandera, resultando en un birdie. Aprovechó ambos pares 5, jugando con seguridad desde los árboles, y aseguró un birdie en el hoyo 16 gracias a una bandera favorable.
El norirlandés demostró un desempeño sólido y estratégico, superando los desafíos del campo y consolidando su posición como líder. Su capacidad para recuperarse de momentos difíciles y aprovechar las oportunidades lo ha colocado en una posición privilegiada para el fin de semana. La ventaja de seis golpes marca un hito importante en su carrera y aumenta las expectativas de que pueda finalmente conquistar el Masters, el único major que le falta en su palmarés.
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