La creciente frustración del presidente Javier Milei por los resultados económicos y las investigaciones de corrupción ha desatado una ola de ataques contra periodistas, empresarios, economistas e incluso su vicepresidenta, Victoria Villarruel. Milei divide a sus críticos en delincuentes , ignorantes , traidores y resentidos , utilizando una retórica agresiva que, según analistas, refleja una profunda preocupación interna.
En las últimas dos semanas, el mandatario ha denunciado un complot sin límites , acusando a miembros de la prensa de ser basuras humanas y a empresarios como Paolo Rocca de intentar derrocarlo. También ha cuestionado las inconsistencias señaladas por economistas en su programa y ha alertado sobre supuestas infiltraciones extranjeras. La diputada Lilia Lemoine, delegada para la batalla cultural , ha profundizado en estas acusaciones, describiendo una supuesta conspiración internacional de origen soviético .
Esta escalada de hostilidad coincide con señales de alerta en la economía. A pesar de una inicial reducción, la inflación persiste, la recaudación ha caído y el desempleo ha aumentado, poniendo en duda la sustentabilidad del plan de ajuste. El riesgo país se mantiene elevado, dificultando el acceso a los mercados internacionales de deuda, y la llegada de dólares, aunque estabiliza el tipo de cambio, no se traduce en un aumento significativo de las reservas del Banco Central.
Ante este panorama, Milei ha admitido que la economía se estancó después del primer trimestre de 2025 y ha pedido paciencia a la sociedad, anticipando indicadores de pobreza e inflación que podrían ser desfavorables. Su gabinete, en alerta, recibió un mensaje claro: ¡La motosierra no para! . El gobierno busca equilibrar la necesidad de ajuste fiscal con la urgencia de reactivar la economía, un dilema que divide a su equipo técnico.
La agresividad de Milei, según fuentes cercanas al gobierno, busca generar confianza y evitar el desánimo social. Sin embargo, las encuestas de opinión pública muestran un deterioro en la imagen presidencial y en el optimismo sobre el futuro. Sus promesas de buenas noticias parecen cada vez más lejanas, mientras la realidad económica presenta desafíos cada vez mayores.
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