Ángel Di María experimentó una noche de contrastes en su regreso a la Copa Libertadores tras 20 años. La emoción de pisar nuevamente el césped del Gigante de Arroyito, envuelto en una atmósfera festiva, chocó con la frustración de un empate sin goles ante Independiente del Valle, a pesar del dominio futbolístico de Rosario Central. El partido, correspondiente al Grupo H de la competición, dejó al experimentado futbolista con la sensación de que el resultado no reflejó el esfuerzo y las oportunidades generadas por su equipo.
El encuentro se desarrolló con un ritmo intenso desde el inicio. Independiente del Valle, un equipo reconocido por su solidez y buen juego, no se achicó ante la localía y el ímpetu de Central. Durante gran parte del primer tiempo, los ecuatorianos controlaron el balón y se acercaron al arco defendido por Ledesma, quien respondió con atajadas providenciales ante disparos de Jordy Alcívar y Layan Loor.
Sin embargo, Central no tardó en reaccionar y tomar el control del partido. Con Di María como eje creativo, el equipo rosarino comenzó a generar peligro en el área rival. Giménez tuvo una oportunidad clara de abrir el marcador, pero su remate se desvió por poco. La falta de precisión en la definición se convirtió en una constante para el conjunto local, especialmente para Cocoliso González, quien desperdició una ocasión inmejorable debajo del arco.
El regreso de Di María a la Copa Libertadores, después de su breve paso por el torneo en 2006, fue uno de los puntos más destacados de la noche. A sus 38 años, el futbolista demostró su calidad y experiencia, moviéndose con inteligencia entre líneas y buscando constantemente el espacio para desequilibrar. Aunque su estado físico no es el mismo que en su juventud, su talento y visión de juego fueron evidentes.
Di María actuó como centro de los tres creativos, junto a Enzo Giménez y Campaz, desplegando su juego por el sector derecho, donde se siente más cómodo. Sus compañeros, aunque de gran nivel, a veces no lograron seguir el ritmo de sus movimientos y pensamientos, que viajan a una velocidad superior. A pesar de ello, el crack argentino generó varias oportunidades de gol, incluyendo un centro preciso para Véliz que estuvo a punto de convertirse en gol.
El segundo tiempo continuó con el dominio de Central, que se volcó al ataque en busca del gol. El equipo rosarino dispuso de un total de 26 remates, entre disparos y cabezazos, pero la suerte no estuvo de su lado. Véliz tuvo varias oportunidades claras, incluyendo una tras un tiro libre ejecutado por Di María, pero sus remates se encontraron con la sólida defensa ecuatoriana o se desviaron por poco.
La expulsión de Júnior Sornoza, de Independiente del Valle, en el tramo final del partido, le dio a Central una ventaja numérica que no supo aprovechar. A pesar de jugar con un hombre más, el equipo rosarino no logró concretar sus oportunidades y terminó empatando el partido sin goles.
La frustración de Di María fue palpable al final del encuentro. El futbolista, quien había manifestado su deseo de ganar la Copa Libertadores con Central, se sintió decepcionado por el resultado. "Me gustaría jugar la Libertadores. La jugué una sola vez, pero era muy chico y no pude vivirla tanto", había declarado Di María en enero de 2024, expresando su anhelo de conquistar el torneo con el club de su vida.
El empate ante Independiente del Valle dejó en claro que el camino hacia la gloria en la Copa Libertadores no será fácil. Central deberá mejorar su puntería y aprovechar al máximo las oportunidades que se presenten. El equipo rosarino, que se ubica en la cuarta posición de la Zona B del Torneo Apertura, tiene la calidad y el talento para competir al más alto nivel, pero deberá demostrarlo en los próximos partidos.
El partido también sirvió para destacar el valor simbólico del Gigante de Arroyito, el estadio donde se jugó el encuentro. El club rindió homenaje a los 100 años de la inauguración del estadio, luciendo una camiseta especial que evoca la historia y la identidad canalla. El Gigante de Arroyito, más que un estadio, es un símbolo de la pasión y el orgullo de los hinchas de Rosario Central.
En resumen, el regreso de Ángel Di María a la Copa Libertadores fue una noche agridulce. La emoción de volver a jugar el torneo más importante de Sudamérica se vio empañada por la frustración de un empate que no reflejó el dominio futbolístico de Central. El equipo rosarino deberá aprender de este partido y seguir trabajando para alcanzar sus objetivos en la competición. La ilusión de Di María de ganar la Copa Libertadores con Central sigue intacta, pero el camino será largo y exigente.












