Ciudad de México Las puertas del Abismo, según algunos asistentes, se abrieron la noche del martes en el Estadio GNP para recibir a la legendaria banda australiana AC/DC, quienes ofrecieron un concierto electrizante ante 65 mil fanáticos. El regreso de la banda a México, después de 17 años, fue celebrado con una liturgia pagana, como la describió un asistente, marcada por la energía arrolladora de sus canciones y una parafernalia fulgurante.
AC/DC presentó su gira PWR Up Tour con tres fechas en el país, y el primer concierto en la Ciudad de México no decepcionó a los acólitos infernales , como fueron denominados los asistentes. Desde el inicio, la banda demostró un ánimo pirado , entregando un espectáculo que mantuvo al público enardecido durante 110 minutos.
La noche comenzó con la actuación de The Pretty Reckless, quienes calentaron el ambiente con su intensa presencia escénica y argumentos musicales, preparando al público para la llegada de los maestros del rock. Sin embargo, la verdadera explosión de energía se produjo cuando AC/DC tomó el escenario.
Angus Young, el icónico guitarrista líder, apareció portando un traje rojo y una gorra con los colores de la bandera mexicana, desatando la euforia del público. El estadio retumbó con los gritos de ¡Olé, olé, olé AC/DC! , mientras la banda iniciaba su setlist con clásicos que han definido generaciones.
Canciones como Rock and Roll Train , Hell ain t a Bad Place to be , Dirty Deeds Done Dirty Cheap , Anything Goes y Shot Down in Flames encendieron la pasión de los asistentes, quienes respondieron con intensos headbangings y tímidos intentos de slam dance y mosh pits. La plancha del estadio y las gradas se convirtieron en un mar de movimiento y energía.
Pero los momentos más emblemáticos de la noche llegaron con la interpretación de Back in Black , You Shook Me All Night Long y Highway to Hell , canciones que provocaron una explosión de coros y emociones. El público cantó a todo pulmón cada verso, creando una atmósfera de comunión y celebración.
Uno de los puntos álgidos del concierto fue la interpretación de Thunderstruck . El efecto especial que acompañó la canción, con descargas de rayos simuladas sobre los músicos, dejó al público boquiabierto y electrizado. El grito unísono de ¡Thunder! ¡Thunder! ¡Thunder! resonó en todo el estadio, creando un momento inolvidable.
A lo largo del concierto, Angus Young se movió incansablemente de un lado a otro del escenario, deleitando al público con sus virtuosos solos de guitarra y su carismática presencia. Brian Johnson, el vocalista, interactuó con el público, agradeciendo su apoyo y dedicándole cada canción. Stevie Young, el guitarrista rítmico, Chris Chaney, el bajista, y Matt Laug, el baterista, completaron la formación de la banda, ofreciendo una base sólida y potente para el sonido inconfundible de AC/DC.
Entre canción y canción, el público coreó el nombre de Angus Young, demostrando su admiración y cariño por el guitarrista. La plancha del estadio continuó ondulando bajo el peso de miles de pies, mientras los asistentes acompañaban a Brian Johnson en los coros.
La banda se mostró visiblemente conmovida por el recibimiento del público mexicano, agradeciendo su lealtad y entusiasmo. El concierto se convirtió en un festín apasionado , como lo describió un asistente, donde cada canción fue un punto alto. La gritería, los vítores y los chiflidos se mezclaron en un torbellino de emociones que envolvieron a los músicos y al público.
El concierto de AC/DC en el Estadio GNP fue una noche para recordar, un evento que reafirmó el poder del rock and roll y la conexión especial que existe entre la banda y sus fanáticos mexicanos. La energía, la pasión y la música de AC/DC embrujaron y hechizaron a los diablillos , como fueron llamados los asistentes, quienes continuaron cantando y celebrando hasta el final del espectáculo.
El regreso de AC/DC a México fue un éxito rotundo, y los dos conciertos restantes prometen ser igual de electrizantes. La banda ha demostrado que, después de tantos años, sigue siendo una fuerza imparable en el mundo de la música, capaz de encender la pasión de miles de fanáticos con su sonido inconfundible y su energía arrolladora.
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