Las mujeres cubanas se manifestaron este martes en La Habana para denunciar el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba, reafirmando su rechazo y destacando la resiliencia del pueblo ante las adversidades. El acto, celebrado en el Parque Mariana Grajales, en el municipio Vedado, fue un espacio cargado de simbolismo, en honor a la fuerza y el legado de las mujeres en la Revolución Cubana.
La jornada se inició a las 9:00 a.m. con la interpretación de la canción Mujeres de Silvio Rodríguez, seguida de la colocación de una ofrenda floral a cargo de la general Delsa Esther Puebla y la doctora Daily Remón del Risco. La presencia de Inés María Chapman Waugh, vice primera ministra; Salvador Valdés Mesa, vicepresidente de la República; Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC); representantes de organizaciones sociales, así como dirigentes del Partido y el Gobierno, subrayó la unidad y el compromiso de las instituciones cubanas con la causa.
Durante el encuentro, se recordaron palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro pronunciadas en la V Plenaria de la FMC, y la actriz Mirtha Lilia Pedro Capó declamó el conmovedor poema Carta de una madre cubana a una madre norteamericana , de Jesús Orta Ruíz. La lectura evocó el poder de la maternidad como un símbolo de resistencia y un llamado a la empatía y la comprensión.
Las participantes enfatizaron que Cuba ha enfrentado más de 60 años de bloqueo, transformando la adversidad en un motor de resiliencia y en un impulso para desarrollar la ciencia y la innovación en beneficio de la salud y el bienestar de su pueblo. Varias federadas compartieron testimonios personales que ilustraron el impacto del bloqueo en la vida cotidiana de las familias cubanas.
Yadira González Tamayo, una joven embarazada, denunció el carácter injusto e inhumano del bloqueo, describiéndolo como una agresión directa a la vida, la salud, la maternidad y la infancia. El bloqueo no es una palabra extraña: es el medicamento que no llega, el equipo médico que no se puede comprar, la angustia de no saber si mañana habrá lo que hoy falta , expresó González Tamayo, reflejando la preocupación de muchas mujeres cubanas por el acceso a servicios básicos y esenciales.
La abuela María Clara Castro Acosta, portadora de la memoria histórica de la Revolución, compartió su experiencia y su firme convicción en la resistencia del pueblo cubano. Soy una más de los cuatro millones de mujeres en Cuba que se levantan cada día enfrentando las dificultades. Soy la abuela que no se rinde, la que resiste y transmite valores a su nieta. Vengo de una generación que no pudo ser destruida, y no lo será mientras tengamos la fuerza de nuestras mujeres , manifestó Castro Acosta, transmitiendo un mensaje de esperanza y determinación.
En las palabras centrales del acto, Teresa Amarelle Boué reafirmó la fortaleza y la creatividad de las mujeres cubanas, destacando su capacidad para inventar, resistir y crear ante los desafíos. Subrayó que la resistencia frente al bloqueo es una lucha por los derechos, la soberanía y la dignidad de Cuba, y que las federadas, desde cada comunidad, convierten las dificultades en oportunidades, sostienen la vida con ternura y defienden la Revolución con creatividad .
Amarelle Boué también resaltó el legado de Vilma Espín, fundadora de la FMC, como una guía y un ejemplo a seguir para las generaciones futuras. La líder de la FMC instó a las federadas a continuar trabajando con dedicación y compromiso para construir una Cuba más justa y próspera, a pesar de las limitaciones impuestas por el bloqueo.
El acto en el Parque Mariana Grajales fue una demostración de la unidad y la determinación de las mujeres cubanas en su lucha contra el bloqueo estadounidense, reafirmando su compromiso con la defensa de la Revolución y la construcción de un futuro mejor para su país. La jornada sirvió como un recordatorio del impacto humanitario del bloqueo y como un llamado a la comunidad internacional para que se unifique en la demanda de su eliminación. La resistencia femenina cubana se erige como un símbolo de dignidad y perseverancia frente a la adversidad, inspirando a otros pueblos a luchar por su soberanía y su derecho a la autodeterminación.












