El Día del Trabajador de Correos y Telecomunicaciones, que originalmente se conmemoraba el 4 de abril en honor a la Ley de Correos de 1876, se celebrará este próximo lunes. La norma de 1876 fusionó las direcciones de correos con las de telégrafos, marcando un punto de inflexión en la comunicación del país. Aunque la fecha se trasladó, el reconocimiento a los miles de operarios que garantizan el flujo de la comunicación en Argentina permanece vigente.
La imagen del cartero, arraigada en el imaginario colectivo, representa solo una parte de la estructura que hoy conforma el Correo Oficial de la República Argentina Sociedad Anónima (CORASA), una empresa estatal que emplea a 16.000 personas. El sector, lejos de quedar obsoleto con la digitalización, se ha adaptado y reconvertido en un pilar fundamental del comercio electrónico, los servicios financieros y los trámites ciudadanos.
La historia del correo en Argentina se remonta incluso a la época previa a la formación de la Nación. El 1 de julio de 1769, Domingo de Basavilbaso y Lapresa asumió como administrador de la Real Renta de Correos en Buenos Aires, estableciendo formalmente el servicio en el Río de la Plata. Posteriormente, bajo la dirección de Eduardo de Olivera, se impulsó la modernización del servicio, considerado vital para la organización nacional.
Desde 2008, por resolución del Ministerio de Trabajo, el 7 de abril es feriado nacional obligatorio para todo el personal de CORASA. Actualmente, el Correo Argentino abarca áreas críticas como la gestión de la tarjeta SUBE, el pago de jubilaciones y pensiones, y la logística de productos adquiridos a través de plataformas de comercio electrónico.
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