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Valdivia, Los Ríos Familiares de las dos personas fallecidas durante un ritual de sanación liderado por la autodenominada machi Millaray Huichalaf en el río Pilmaiquén, han sido objeto de intimidaciones y acusaciones por parte de su entorno, según revelaciones de la unidad de investigación de BioBioChile. La tragedia, ocurrida el 19 de agosto del año pasado, cobró la vida de Mariana Huaituyao, de 14 años, y Juan Maripán, de 49, quienes fueron arrastrados por la corriente durante la ceremonia.
Las indagatorias han destapado un clima de amedrentamiento hacia aquellos familiares que han mostrado disposición a colaborar con la investigación, siendo tildados de traidores por allegados a Huichalaf, quien permanece como imputada en el caso, aunque aún no ha sido formalizada.
Víctor Catalán, presidente de la asociación de lepuneros del señor Kintuante, que agrupa a comunidades que habitan en las cercanías del río Pilmaiquen, expresó su profunda preocupación por estas acciones. Las personas tienen derecho a la justicia, porque ocurrió una tragedia acá en el río y no puede quedar impune. Hay amedrentamientos en el territorio intimidando a las personas , declaró Catalán, enfatizando la necesidad de que se haga justicia por las víctimas.
Catalán también subrayó que las comunidades lepuneras no reconocen a Millaray Huichalaf como una autoridad ancestral legítima ni como machi. Argumentó que las prácticas que ha implementado en la zona no se alinean con la cosmovisión y la religiosidad propias de estas comunidades. Ella ha traído divisiones y confrontación entre el grupo de personas que la sigue y las comunidades lepuneras , añadió.
La llegada de Huichalaf al sector rural de Río Bueno, según Catalán, ha generado un ambiente de tensión y discordia en la zona, exacerbando las diferencias entre sus seguidores y los miembros de las comunidades lepuneras.
A más de siete meses de la tragedia en el Pilmaiquén, la investigación continúa en curso. La Fiscalía, sin embargo, ha mantenido un perfil bajo, evitando proporcionar declaraciones detalladas sobre el estado actual de las indagatorias. Esta falta de transparencia ha generado frustración entre los familiares de las víctimas y ha alimentado la desconfianza en el proceso judicial.
Los testimonios recabados por BioBioChile revelan un patrón de intimidación sistemática dirigido a silenciar a aquellos que podrían aportar información relevante para la investigación. Los familiares de Mariana Huaituyao y Juan Maripán han relatado haber recibido amenazas veladas y mensajes hostiles, buscando disuadirlos de colaborar con las autoridades.
La situación ha generado un clima de miedo y desconfianza en la comunidad, dificultando la búsqueda de la verdad y la rendición de cuentas. Los líderes comunitarios han expresado su temor de que la impunidad prevalezca, lo que podría sentar un precedente peligroso para futuras tragedias.
La investigación se centra en determinar si la machi Millaray Huichalaf incurrió en negligencia o imprudencia al realizar el ritual de sanación en condiciones climáticas adversas y sin las medidas de seguridad adecuadas. También se investiga si hubo otros factores que contribuyeron a la muerte de las dos víctimas.
La autodenominada machi ha defendido sus prácticas, argumentando que el ritual de sanación se realizó de acuerdo con las tradiciones ancestrales y que la muerte de las víctimas fue un accidente inevitable. Sin embargo, esta versión ha sido cuestionada por los familiares de las víctimas y por los líderes comunitarios, quienes la acusan de poner en riesgo la vida de las personas.
El caso ha generado un debate a nivel nacional sobre la necesidad de regular las prácticas espirituales y tradicionales, así como de proteger los derechos de las comunidades indígenas. Algunos expertos han propuesto la creación de un marco legal que establezca estándares de seguridad y responsabilidad para los líderes espirituales, mientras que otros han advertido sobre el riesgo de criminalizar las prácticas culturales legítimas.
La investigación del BioBioChile arroja luz sobre una problemática compleja que involucra aspectos culturales, religiosos y legales. La tragedia en el Pilmaiquén ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las comunidades indígenas y la necesidad de garantizar su protección y respeto.
La comunidad lepunera, afectada por la tragedia y las posteriores intimidaciones, espera que la justicia actúe con celeridad y transparencia para esclarecer los hechos y sancionar a los responsables. La búsqueda de la verdad y la reparación de las víctimas son fundamentales para cerrar esta dolorosa página en la historia de la región de Los Ríos.
La Fiscalía, presionada por la opinión pública y por las demandas de las comunidades afectadas, se enfrenta al desafío de llevar a cabo una investigación exhaustiva y rigurosa que permita establecer la verdad y hacer justicia por Mariana Huaituyao y Juan Maripán. El futuro de la investigación y el destino de Millaray Huichalaf siguen siendo inciertos, pero la comunidad espera que se haga justicia y que se proteja a aquellos que buscan la verdad.











