El derrame de hidrocarburos en el Golfo de México, que afecta cerca de mil kilómetros de litoral mexicano, continúa generando preocupación y movilización social, mientras persisten versiones contradictorias sobre su origen y fecha. Habitantes de Pajapan, Veracruz, marcharon el domingo exigiendo apoyo para las comunidades damnificadas, incluyendo pescadores, transportistas y comerciantes. Ambientalistas denuncian la insuficiencia de las labores de limpieza por parte de las autoridades y alertan sobre el impacto negativo en el sector turístico, especialmente en vísperas de Semana Santa.
Hasta el viernes, el grupo interinstitucional a cargo de la atención de la emergencia había recolectado 889.4 toneladas de contaminante en 48 playas de Veracruz, Tabasco y Campeche, identificando 32 playas sin presencia de peces y 16 con afectaciones persistentes. Las labores involucran a 3.145 elementos de diversas dependencias gubernamentales, la instalación de 2.000 metros de barreras de contención y recorridos en más de 630 kilómetros de costa. Pemex ha desplegado 780 trabajadores y contratado a 958 adicionales para la limpieza, atendiendo 112 kilómetros de litoral.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha informado que se trabaja con científicos para analizar imágenes satelitales y fortalecer el sistema de pronóstico. Si bien la versión oficial señala el derrame fue detectado a principios de mes, atribuyéndolo a un buque no identificado y emanaciones naturales, organizaciones como Greenpeace México denuncian que el incidente comenzó entre el 11 y el 17 de febrero en Campeche, acusando a las autoridades de tardanza en la alerta y de desinformación.
Sheinbaum niega estas acusaciones y asegura que se investiga una posible fuga en infraestructura petrolera estatal. El gobierno ha anunciado apoyos económicos de 15.000 pesos a 3.679 pescadores de Tabasco y Veracruz, así como inversiones de Pemex por US$ 1.7 millones en equipos de pesca y combustible para municipios afectados.
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