ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • martes, 7 de abril de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

EL VERANO DE LOS GIRASOLES MARCHITOS: Tatiana Țîbuleac EXPLORA LA MEMORIA Y EL DESRAIGO

EL VERANO DE LOS GIRASOLES MARCHITOS: Tatiana Țîbuleac EXPLORA LA MEMORIA Y EL DESRAIGO
AudioNoticia DisponibleVer en Video (Formato TikTok)

La escritora moldava-rumana Tatiana buleac inauguró ayer la primera jornada de sus conferencias literarias en la sede de la Fundación MOP en A Coruña, ante un aforo completo de doscientas personas. La autora de El verano que mi madre tuvo los ojos verdes compartió experiencias vitales que la impulsaron a escribir, desde un viaje familiar a Francia hasta las complejidades de Europa del Este tras la caída de la Unión Soviética. La periodista Andrea Aguilar moderó el evento, que despertó gran expectación, agotando todas las entradas en poco tiempo.

La conferencia comenzó con la proyección de una imagen impactante: una casa rodeada de girasoles muertos. buleac explicó que eligió esta fotografía, tomada en el norte de Francia durante un verano familiar, porque encapsula la esencia de su proceso creativo. Cuando me pidieron una imagen, pensé en una mía o de mi infancia. Elegí esta porque fue lo que me llevó a escribir. La tomé en el norte de Francia, en una casa que había alquilado con mi familia para pasar el verano, un día soleado, como hoy en A Coruña. La casa estaba rodeada de girasoles, que para mí son como un bombón que te despierta un recuerdo, en mi caso de infancia. Esta flor está muy relacionada con Moldavia. Ese mismo día llovió y las flores se murieron. Mi hija me preguntó por ello. Eso me alteró. Su belleza se había ido en unas horas. Quise fijarme en lo bello, pero distinto. Encuentro en esa fealdad un impulso para buscar su belleza , detalló la autora.

El momento en que observó la rápida decadencia de las flores, tras la lluvia, fue catalizador para iniciar su primera novela. Este verano en Francia coincidió con un momento personal significativo: su reconciliación con su padre y su simultáneo rol de madre. Escribí esta novela por un motivo muy personal. Temí ser mala madre, tuve urgencia de decirle a mis hijos que los amo. Por eso este libro. Quiero que funcione como un mensaje en una botella , confesó buleac.

La escritora trazó paralelismos con el inicio de Anna Karenina de León Tolstói, reflexionando sobre la dinámica familiar y los factores que influyen en la felicidad o infelicidad de las personas. Descartó que la clase social sea el único determinante de la desgracia, enfatizando la importancia de la comunicación. Los personajes piensan que la infelicidad proviene de las desgracias, pero basta solo con problemas de comunicación. No debe esperarse a los horrores dramáticos para cambiar , afirmó con convicción.

buleac compartió detalles de su proceso de escritura, revelando que la historia surgió desde el final, impulsada por personajes y sentimientos, y que el tono se desarrolló posteriormente. Sorprendentemente, completó la novela en tan solo dos meses, a diferencia de los siete años que le ha llevado escribir su segundo libro. La imperfección de esta novela es su gran ventaja. La historia magnifica el significado de una pérdida. El lector la lee con la misma urgencia que la escribí. Es como un exorcismo , explicó sobre el éxito de El verano que mi madre tuvo los ojos verdes .

Nacida en la Moldavia soviética, buleac reconoció la profunda influencia de su origen en su vida y obra. Se identifica con una generación que experimentó la transición entre dos sistemas sociales y creció con un idioma inventado , el moldavo, que combina el alfabeto cirílico ruso con el significado rumano. Nos criamos con el idioma moldavo, que no existe, y se escribe con el alfabeto cirílico del ruso, pero con el significado rumano. Mi hija no entendía nada de esos libros. Le dije que parte de mi vida es tan difícil como los libros escritos en ese idioma , relató.

La autora subrayó la necesidad de preservar la memoria de los regímenes totalitarios que gobernaron Europa del Este, comparándolo con la importancia de recordar el Holocausto. El comunismo es una cuestión generacional y no hay una sola historia. Por suerte hay muchas voces contándola. Mi madre estaba triste conmigo, decía que no escribía sobre las cosas correctas. Quizás sea el siguiente. Es importante construir ese banco de recuerdos. Sabemos mucho del Holocausto y queda mucho por hacer con los regímenes totalitarios que gobernaron Europa del Este , expresó.

buleac también habló de su trayectoria como periodista, profesión que, según ella, sigue ejerciendo en la actualidad. Celebró el éxito de su novela en España, atribuyéndolo a la afinidad cultural con los lectores de habla rumana. Compartimos rasgos en aspectos como la figura de la madre. El libro es una montaña rusa de emociones. Los lectores en español no son cobardes para amar y llorar en la misma frase. Particularmente, soy aburrida y para inyecciones de ánimo vengo a España , bromeó.

Finalmente, la autora reflexionó sobre su experiencia como inmigrante en París, admitiendo que aún no se siente completamente arraigada en ningún lugar. Me mudé a París sin saber que me quedaba. No sé si me siento en casa en algún lugar. Esta es la sensación que quise trasladar con mi primera novela. Es la experiencia migrante. Si no me hubiese mudado de Moldavia, no habría escrito. No me interesaba escribir sobre Moldavia, sus conflictos, sus problemas. Y, sin embargo, mi fuerza viene de ahí , concluyó buleac, dejando al público con una profunda reflexión sobre la identidad, la memoria y el poder de la escritura.

¿Te gusta estar informado?

Recibe las noticias más importantes de Latinoamérica directamente en Telegram. Sin Spam, solo realidad.

Unirme Gratis