El trayecto en bus entre Cúcuta, Colombia, y Maracaibo, Venezuela, que normalmente toma 10 horas, se ha convertido en una odisea de más de 16 horas para los viajeros. La ruta, que inicia en la Central de Transportes de Cúcuta y cruza el puente internacional Atanasio Girardot, conocido como puente de Tienditas, se ve significativamente afectada por las condiciones de las vías y, principalmente, por los numerosos retenes de las autoridades venezolanas.
Según reportes de La Opinión, la Policía Bolivariana y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) ejercen control sobre las carreteras, utilizando tácticas de intimidación y aprovechándose del temor de los pasajeros. El viaje, que comienza a las 4:00 de la tarde desde el terminal cucuteño, enfrenta su primera parada en Tienditas al ingresar a territorio venezolano.
Un reciente episodio ilustra las dificultades que enfrentan los viajeros. Durante una revisión, un perro antidrogas alertó a los funcionarios de la guardia sobre la presencia de sustancias ilícitas. Cuatro pasajeros, dos mujeres, dos hombres y el conductor, fueron obligados a descender del vehículo para ser inspeccionados. Un pasajero relató que la perra se enfocó particularmente en una joven sentada a su lado.
Este tipo de incidentes, aunque no se detallan más en la fuente, son comunes y contribuyen a la prolongación del viaje. La fuente no especifica si se encontraron sustancias ilícitas ni las consecuencias de la revisión. La situación refleja las dificultades que enfrentan quienes deben cruzar la frontera entre Colombia y Venezuela por vía terrestre.
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