La zona este de São Paulo concentra la menor cantidad de áreas verdes por habitante de la capital paulista, mientras que proyectos de parques públicos enfrentan años de retraso y disputas judiciales. A pesar de las inversiones anunciadas por la alcaldía, los residentes aún lidian con la falta de arbolado, altas temperaturas y largas distancias hasta espacios de recreación. Barrios como Mooca, Vila Prudente y São Lucas se encuentran entre los más afectados.
En Mooca, los residentes enfrentan dificultades para acceder a áreas verdes. El parque más cercano, el Parque Estadual do Belém, se encuentra a unos 7 km del terreno donde se implantará el Parque da Mooca, lo que equivale a 44 minutos de desplazamiento en transporte público. El Parque do Piqueri está a aproximadamente 8 km, o 54 minutos en transporte público.
Según un mapeo de la cobertura vegetal de la ciudad, Mooca ocupa la 25ª posición entre las 32 subprefecturas, con 11,83 m² de cobertura vegetal por habitante. Vila Prudente se encuentra en el puesto 28, con solo 10,14 m² por habitante.
La escasez de espacios verdes impacta directamente el clima de la región. Un estudio de la Universidad de São Paulo identificó al barrio como el segundo más caliente de la capital, registrando 36,4°C en uno de los días más calurosos del año.
Los residentes esperan desde 2024 la apertura del Parque da Mooca, cuya entrega fue inicialmente prevista para ese mismo año. La obra aún no está concluida y se estima que se finalizará en el primer semestre de 2026. El futuro parque contará con áreas de juego, gimnasios al aire libre y senderos para caminar.
En el distrito de Água Rasa, el proyecto del Parque Vila Ema se ha retrasado aún más, debido a disputas legales y negociaciones por el terreno. La comunidad sigue de cerca el avance del proyecto, esperando que las obras comiencen a finales de 2026 y finalicen en junio de 2027.
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