En tiempos de creciente maldad, un pai umbandista advierte sobre un aumento de la vulnerabilidad espiritual durante los días santos. Marcos, líder religioso, explicó a Crónica que el período desde el Miércoles de Ceniza deja al mundo más expuesto a influencias negativas, ya que las personas se alejan de la fe y de la iglesia.
Según su perspectiva, esta desconexión espiritual abre camino a sentimientos como la envidia, el odio y el orgullo, que son terreno fértil para prácticas espirituales dañinas. La envidia, en particular, es señalada como uno de los males más destructivos, carcomiendo a las personas desde adentro.
Sin embargo, Marcos enfatiza que, así como existe el mal, también existe el bien. Desde el umbandismo, su trabajo se centra en ayudar a liberar a quienes sufren ataques espirituales, una labor similar a la de los exorcistas de la Iglesia Católica. Ambos, según el pai, comparten la creencia en Dios y en la Virgen, aunque con diferentes métodos.
Los ataques espirituales, relata, a menudo se manifiestan primero en la mente, generando sentimientos de inutilidad y desesperanza. Esta situación puede ser confundida con enfermedades mentales, pero Marcos advierte que el mal opera silenciosamente, infiltrándose gradualmente.
Ante esta vulnerabilidad, insta a buscar ayuda a tiempo, antes de que el mal destruya familias, la salud o incluso la vida. Su mensaje final es un llamado a la reconciliación con la fe, a practicar el perdón y a abandonar la envidia, el rencor y el orgullo como camino hacia la paz y la protección.
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