El Saprissa superó una sufrida prueba de paciencia este domingo, imponiéndose 4-0 sobre Pérez Zeledón en un partido que parecía destinado a un empate frustrante hasta los últimos minutos. La victoria mantiene a los morados en la pelea por el liderato del torneo, junto a Herediano y Cartaginés.
El encuentro, disputado en el Estadio Ricardo Saprissa, fue un claro reflejo del dominio local, pero también de la resistencia de un Pérez Zeledón que se aferró a la defensa y a la figura de su portero, Bryan Segura, durante gran parte del juego. El guion del partido se desarrolló como se esperaba: el Saprissa atacaba con insistencia, proponiendo juego por todas las bandas, mientras que los visitantes se replegaban, buscando un punto que, al final, se les escapó de las manos en un desenlace frenético.
La superioridad del Saprissa era evidente, pero la efectividad en la definición se convirtió en el principal obstáculo. A pesar de generar numerosas ocasiones de gol, el equipo local se topaba constantemente con las intervenciones de Segura, quien se erigió como un muro infranqueable. La frustración comenzaba a crecer en las gradas, alimentada también por las constantes caídas de los jugadores visitantes, que parecían buscar ralentizar el ritmo del partido y desgastar al rival. Los reclamos al árbitro, Bryan Cruz, por estas acciones, resultaron poco efectivos.
Las oportunidades se desperdiciaban una tras otra. Tomás, en una jugada individual de gran calidad, se deshizo de dos defensores con gambetas precisas, pero en lugar de rematar a portería, optó por un pase a Mariano Torres que no encontró la respuesta esperada. En el segundo tiempo, la dinámica no cambió. Segura continuaba siendo figura, rechazando disparos de Mariano y Brenes con intervenciones providenciales. El rebote del disparo de Brenes, que cayó a los pies de Bancy, representó una de las ocasiones más claras del partido, pero el delantero morado no logró conectar el balón de manera correcta, desatando los lamentos de la afición.
A medida que el tiempo transcurría, la presión del Saprissa aumentaba y la frustración se hacía más palpable. El equipo acumulaba remates, llegando a veinte en total, diez de ellos a marco, pero la suerte parecía esquiva. Los cambios realizados por el entrenador tampoco lograron modificar el panorama. Orlando Sinclair y Ariel Rodríguez ingresaron al campo, pero desperdiciaron oportunidades claras frente al marco. La falla de Sinclair a los 79 minutos, tras una asistencia de Ariel, fue especialmente dolorosa, mientras que el cabezazo de Ariel un minuto después parecía destinado a entrar, pero se marchó desviado.
La tensión era máxima cuando, finalmente, Mariano Torres rompió el empate a los 85 minutos. El gol, que llegó tras un desvío fortuito, desató la euforia en la Cueva y abrió el camino para una goleada que parecía improbable hasta ese momento. Jefferson, instantes después, se unió a la fiesta con un remate desde fuera del área que se coló en la portería rival, dejando sin opciones a Segura.
En los minutos de reposición, el Saprissa sentenció el partido con dos goles más. Gerson Torres anotó a los 93 minutos, mientras que Rachid Chirino completó la goleada a los 96, tras un disparo potente que venció a Segura. La victoria, que refleja fielmente lo planteado en las estadísticas, fue una recompensa a la perseverancia del Saprissa y un golpe duro para las aspiraciones de Pérez Zeledón. El Monstruo Morado sigue vivo en la lucha por el liderato, demostrando que la paciencia y la insistencia pueden ser claves para alcanzar el éxito.









