Rusia afirmó esta semana, por tercera vez desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, haber ocupado por completo la región de Luhansk, una de las cuatro regiones ucranianas que Moscú intenta anexar ilegalmente. Las Fuerzas Armadas rusas controlan la mayor parte de Luhansk desde el primer año del conflicto, pero la reiteración del anuncio ha levantado interrogantes sobre las motivaciones del Kremlin.
Analistas sugieren que el Ministerio de Defensa ruso tiende a exagerar los avances en el frente, especialmente en momentos de escasos cambios territoriales. Datos del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) indican que el avance ruso se ha desacelerado significativamente, pasando de 11 kilómetros diarios en el primer trimestre de 2025 a solo cinco kilómetros en los primeros tres meses de este año. En algunas áreas, las fuerzas ucranianas incluso han logrado avances.
Ucrania desestimó la afirmación rusa, calificándola de “broma”. Un portavoz militar ucraniano señaló que la línea del frente se ha mantenido prácticamente inalterable en los últimos seis meses. El Tercer Cuerpo de Ejército de Ucrania informó que repelieron 144 asaltos rusos contra dos aldeas en un intento por completar la captura de la región.
Simultáneamente, el Kremlin instó a Ucrania a retirar sus fuerzas del Donbás, argumentando que esto pondría fin a la “fase caliente” de la guerra. El Donbás, que incluye Luhansk y Donetsk, aún tiene alrededor del 20% bajo control ucraniano.
El ISW señala que las declaraciones rusas buscan crear la impresión de avances rápidos para presionar a Estados Unidos y a otros aliados de Ucrania a forzar concesiones territoriales. Mientras tanto, Ucrania ha intensificado sus contraataques, priorizando zonas donde las fuerzas rusas son más débiles y aprovechando las pérdidas rusas, que alcanzaron su nivel más alto desde el inicio de la guerra en marzo, según Zelensky.
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