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EXPULSIÓN EN DEBATE: Revisión del VAR altera decisión arbitral en Atlético-Barcelona

EXPULSIÓN EN DEBATE: Revisión del VAR altera decisión arbitral en Atlético-Barcelona
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La decisión del árbitro Mateo Busquets Ferrer de mostrar la cartulina roja a Gerard Martín, defensa del FC Barcelona, durante el partido contra el Atlético de Madrid, generó una intensa controversia y una exhaustiva revisión por parte del VAR. La jugada, ocurrida en la segunda mitad del encuentro, involucró un fuerte golpe de Martín sobre el tobillo de Thiago Almada, tras un despeje. Inicialmente, Busquets Ferrer optó por la expulsión directa, pero la intervención del VAR obligó a una revisión en la pantalla.

El detonante de la revisión fue la circular número 4 del reglamento arbitral, que establece que en situaciones de despeje, se debe evaluar la fuerza y la posibilidad de frenar la pierna. Según el análisis de Iturralde González, árbitro experto de la Cadena SER, la clave residía en determinar si la fuerza ejercida por Martín era excesiva para justificar la roja directa, o si podía considerarse una acción fortuita derivada del propio golpeo al balón.

Iturralde señaló que, si bien la patada era dura, la defensa del jugador azulgrana era que se trataba de una consecuencia del despeje y que no había intención de causar daño. El árbitro consideró finalmente que no existía fuerza excesiva en la acción, por lo que decidió revocar la expulsión directa y mostrar una tarjeta amarilla.

La revisión del VAR no solo se centró en la fuerza del golpe, sino también en la posibilidad de que la acción constituyera una ocasión manifiesta de gol. Según Iturralde, el VAR debía verificar si la falta se produjo dentro o fuera del área, y si existía una clara oportunidad de marcar. Si se hubiera considerado que la falta impedía una ocasión manifiesta de gol, la expulsión directa se habría mantenido.

La polémica se intensificó debido a la complejidad de la jugada y a la subjetividad de la interpretación arbitral. Iturralde reconoció que la acción generaba dudas, especialmente por la falta de reacción inmediata de Martín para retirar el pie tras el contacto con el balón. Sin embargo, enfatizó que la decisión final recaía en el árbitro principal, quien consideró que la fuerza no era suficiente para justificar la roja directa.

La diferencia entre una expulsión por doble amarilla y una roja directa, aunque en la práctica no altera el resultado inmediato, es significativa a efectos reglamentarios. Iturralde aclaró que las tarjetas amarillas acumuladas implican una sanción adicional, mientras que la roja directa solo conlleva la expulsión del jugador en el partido en cuestión.

La revisión del VAR también generó críticas por parte de José María Bakero, exfutbolista, quien cuestionó la complejidad del proceso y la falta de comprensión por parte de jugadores y entrenadores. Bakero argumentó que la exigencia de evaluar tres situaciones diferentes (fuera de juego, ubicación de la falta y ocasión manifiesta de gol) generaba confusión y dificultaba la toma de decisiones.

Más allá de la controversia arbitral, la expulsión de Nico González, ocurrida en el tiempo de descuento de la primera parte, también tuvo consecuencias importantes para el FC Barcelona. El jugador argentino, que debía disputar al menos siete de los nueve partidos restantes para activar una cláusula de compra automática de 32 millones de euros, no cumplirá con este requisito debido a la sanción.

Según Pedro Fullana, corresponsal de la Cadena SER, la tarjeta roja de Nico González imposibilita la activación del contrato y frustra la posibilidad de que se convierta en jugador del Atlético de Madrid de forma permanente. La cláusula establecía que el jugador debía acumular un determinado número de minutos de juego para que el club rojiblanco ejerciera la opción de compra.

La jugada que derivó en la expulsión de Nico González se produjo cuando Lamine Yamal atacaba la profundidad por el costado derecho y el centrocampista azulgrana se lanzó al suelo para interceptar el balón, arrollando al joven delantero. La acción fue considerada como una falta clara y Busquets Ferrer no dudó en mostrar la cartulina roja.

En resumen, el partido entre el Atlético de Madrid y el FC Barcelona estuvo marcado por dos jugadas polémicas que generaron un intenso debate arbitral. La revisión del VAR en la expulsión de Gerard Martín alteró la decisión inicial del árbitro, mientras que la tarjeta roja a Nico González tuvo consecuencias importantes para el futuro del jugador argentino y para la política de fichajes del FC Barcelona. La complejidad de las reglas y la subjetividad de la interpretación arbitral continúan siendo temas de discusión en el mundo del fútbol.

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