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Neumáticos: ¿Cuándo cambiarlos realmente? Ahorra y viaja seguro

Neumáticos: ¿Cuándo cambiarlos realmente? Ahorra y viaja seguro
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Los neumáticos de un vehículo son un componente crucial para la seguridad y el rendimiento, pero determinar el momento exacto para su reemplazo puede ser confuso. Contrario a la creencia popular, la vida útil de un neumático no se define únicamente por los kilómetros recorridos. Existen diversos factores que influyen significativamente en su estado y, por ende, en la necesidad de sustituirlos.

Si bien una referencia común es considerar unos 40.000 kilómetros como un punto de partida, el estado del caucho, la forma en que se desgasta, la presión de inflado y la presencia de daños estructurales, a menudo invisibles, son determinantes clave. Ignorar estos aspectos puede llevar a gastos innecesarios o, lo que es más grave, a comprometer la seguridad del conductor y los pasajeros.

Uno de los indicadores más importantes es la banda de rodamiento, el dibujo que está en contacto directo con la superficie vial. Esta no es simplemente una cuestión estética; su función principal es proporcionar agarre y evacuar el agua, previniendo situaciones peligrosas como el aquaplaning. La legislación establece que el cambio de neumáticos es obligatorio cuando la profundidad de la banda de rodamiento alcanza el límite de 1,6 milímetros.

Para verificar este aspecto de forma sencilla, se puede utilizar una moneda común. Al insertarla en los surcos de la banda de rodamiento, si la moneda queda excesivamente expuesta, es señal de que el neumático ha llegado al final de su vida útil. Además, muchos fabricantes incorporan testigos de desgaste en sus neumáticos, que permiten identificar visualmente cuándo se ha alcanzado ese límite crítico.

Sin embargo, el desgaste de la banda de rodamiento no es el único factor a considerar. Existen señales que exigen el reemplazo inmediato de los neumáticos, independientemente del nivel de desgaste. Las grietas o cortes en los laterales indican una pérdida de elasticidad del caucho, lo que reduce su capacidad para soportar tensiones y puede provocar una falla repentina. Las burbujas o chichones , frecuentemente causados por impactos en baches o calles en mal estado, son aún más preocupantes, ya que evidencian un daño interno que compromete la integridad estructural del neumático. Deformaciones, manchas o zonas con caucho quemado debido al exceso de temperatura o fricción también son indicadores de que el neumático debe ser reemplazado.

Otro aspecto fundamental es el desgaste irregular. Si una parte del neumático se desgasta más rápidamente que otra, no solo es necesario considerar el reemplazo, sino también investigar las causas subyacentes. Problemas de alineación, balanceo o una presión de inflado incorrecta pueden ser los responsables de este desgaste desigual. En caso de no corregir estos problemas, se repetirán con los neumáticos nuevos, acortando su vida útil. Para evitar el desgaste irregular, se recomienda realizar rotaciones periódicas de los neumáticos entre los ejes, lo que permite que se desgasten de manera más uniforme.

El tiempo también juega un papel importante en la vida útil de los neumáticos. Incluso si no se utilizan con frecuencia, los neumáticos envejecen debido a la degradación natural del caucho. En el lateral de cada neumático se encuentra un código de cuatro dígitos que indica la semana y el año de fabricación. A partir de esta fecha, y dependiendo del uso, es importante prestar atención al estado del caucho, ya que con el tiempo se endurece, pierde adherencia y puede comprometer la seguridad, incluso si el dibujo parece en buen estado.

Al momento de elegir neumáticos de reemplazo, es crucial respetar la medida original especificada por el fabricante del vehículo. Optar por un tamaño diferente puede parecer más económico, pero puede alterar el comportamiento del automóvil, el consumo de combustible e incluso la lectura del velocímetro. Si bien existen medidas equivalentes que mantienen el diámetro total del neumático, siempre deben estar dentro de los parámetros recomendados por el fabricante.

En resumen, la seguridad vial depende en gran medida del estado de los neumáticos. Una revisión periódica, prestando atención a la banda de rodamiento, la presión de inflado, la presencia de daños y la fecha de fabricación, es fundamental para garantizar un viaje seguro y evitar gastos innecesarios. No se trata solo de kilómetros recorridos, sino de un análisis integral del estado del neumático y de un mantenimiento preventivo adecuado.

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