En la recta final de los preparativos para la Semana Santa, equipos de la alcaldía de San Salvador y más de 300 voluntarios trabajan intensamente en la elaboración de una mega alfombra de sal en la calle Rubén Darío, en el corazón del Centro Histórico. La obra, considerada la más grande de El Salvador, busca estar lista para el Viernes Santo.
La imponente alfombra se está creando con sal pintada de colores, aserrín y diseños cuidadosamente trazados, transformando el tramo que conecta la plaza Libertad con la plaza Simón Bolívar en un lienzo vivo. Este esfuerzo representa una manifestación de fe y trabajo comunitario.
La procesión del silencio, que tiene su punto de partida en El Calvario, recorrerá la alfombra durante la noche, en un ambiente de respeto y reflexión. Se espera la participación de numerosas familias que buscan mantener vivas las tradiciones religiosas.
Adriana Larín, directora de la Autoridad del Centro Histórico, resaltó la importancia de estas actividades y extendió una invitación a la población para que aprecie el resultado final de la mega alfombra. Según Larín, esta expresión simboliza la unión y el esfuerzo colectivo en una de las celebraciones más significativas del país.
La elaboración de la alfombra avanza a buen ritmo, con los voluntarios dedicando su tiempo y esfuerzo para crear una obra que refleje la rica tradición salvadoreña. Se espera que la mega alfombra de sal atraiga a miles de personas durante la procesión del Viernes Santo, consolidándose como un atractivo turístico y cultural de la región.
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