Franco Poggio, reciente eliminado de Gran Hermano, rompió el silencio tras su paso por el reality y compartió detalles íntimos de su vida en una entrevista exclusiva con LA NACION. Lejos de la exposición mediática por su relación con el influencer Lizardo Ponce, Poggio habló sobre sus orígenes en San Juan, su llegada a Buenos Aires, su experiencia en el programa y su proceso de aceptación personal.
El joven, visiblemente tranquilo, describió sus primeras horas fuera de la casa como un proceso de readaptación. Estoy muy tranquilo. Hasta ayer estaba incomunicado, es un proceso que va poco a poco, pero estoy tranquilo y muy acompañado , afirmó. Poggio destacó la riqueza de la experiencia en Gran Hermano, calificándola como un desafío y una oportunidad para aprender muchísimo y conocer a muchísimas personas . Subrayó la importancia de la adaptación como palabra clave dentro del juego y la valoración de los recursos cotidianos que a menudo se dan por sentado.
En cuanto a su comportamiento dentro de la casa, Poggio se describió como una persona serena, en contraste con el ambiente a menudo conflictivo del reality. En la casa hay diferentes perfiles, diferentes personalidades. Esta es una edición que va muy fuerte y yo no soy de discutir, de gritar, de pelear o de pinchar al otro , explicó. Aseguró que su juego se basó en evitar agresiones ni la violencia y que se fue muy confiado en lo que mostré , a pesar de la presencia de personalidades fuertes. Poggio enfatizó la dificultad de mostrarse auténtico en un entorno tan artificial como el de Gran Hermano.
Ante la pregunta sobre si le faltó tiempo para desarrollar otras estrategias de juego, Poggio respondió que el reality se caracterizó por un ritmo acelerado y la abordación de temas delicados desde el inicio. Yo fui muy fiel a mí mismo y a lo que siento , afirmó, descartando la idea de haber necesitado explotar más. Consideró que el juego lo fue guiando hacia el lugar al que quería llegar, y que su personalidad tranquila no lo impulsó a buscar confrontaciones innecesarias, aunque sí a defenderse cuando fuera necesario, siempre evitando la agresividad.
La conversación derivó hacia sus orígenes en San Juan, una ciudad que describió como relativamente chica . Poggio recordó su paso por un colegio de salesianos, donde siempre fue un estudiante aplicado. Tras finalizar el colegio, se enfrentó a la incertidumbre sobre su futuro académico. Estudió un año de abogacía en Mendoza, pero desde joven albergaba el deseo de vivir en una ciudad más grande. Siempre me gustó modelar, es más, cuando era chico incluso le pedía a mi mamá que me sacara fotos , reveló.
El modelaje comenzó a tomar forma mientras estudiaba en Mendoza, a través de propuestas que lo tentaron a perseguir su pasión. Poggio confió en su potencial y en la certeza de que trabajaría como modelo y que las redes sociales jugarían un papel importante en su carrera. Ante la dificultad de encontrar oportunidades en el interior del país, aceptó una propuesta para trasladarse a Buenos Aires, a pesar de no conocer la ciudad ni a muchas personas. Trabajé dos días seguidos sin presupuesto, y pensé: Me encanta, me apasiona , recordó. Tras regresar a Mendoza, tomó la decisión definitiva de volver a Buenos Aires para dedicarse al modelaje.
Su familia, según relató, siempre lo apoyó incondicionalmente. Ellos tienen el dicho de que en una etapa los hijos pasan a ser hijos de la vida , comentó. Sus padres lo cuidaron, lo aconsejaron y confiaron en su capacidad para alcanzar sus metas. Sin embargo, Poggio también destacó la importancia de la autoconfianza y la determinación para comerse el mundo .
La entrevista también abordó su vida amorosa en San Juan, donde tuvo su primer noviazgo, una relación que mantuvo en secreto por temor al juicio de su entorno. Siempre lo viví desde el miedo, el temor , admitió. Pensó en ocultar su orientación sexual para siempre, pero a medida que crecía y recibía terapia, comprendió que no había nada de malo en sus sentimientos. Yo no le hacía daño a nadie, sino que todo era amor , afirmó. Destacó la importancia de exteriorizar la verdad en el momento adecuado, cuando uno se sienta preparado, y la necesidad de rodearse de amigos que brinden apoyo incondicional.
Poggio enfatizó el proceso de aceptación personal como un camino ligado a la confianza en uno mismo, la terapia y la capacidad de aceptarse tal como se es. Consideró fundamental transmitir este mensaje a padres que puedan tener una mentalidad más cerrada, asegurándoles que no hay nada de malo en la diversidad sexual. Subrayó la importancia de brindar a los jóvenes la libertad de explorar su identidad sin presiones y de contar su historia cuando se sientan listos.
Finalmente, Poggio se refirió a Lizardo Ponce como el amor de su vida y su compañero . Relató que se conocieron en su primera marcha del Orgullo en Buenos Aires, de manera inesperada. Yo iba re camuflado, los dos nos encontramos, y ahora somos muy compañeros , dijo. Destacó que Ponce es más que su novio, es su familia y su equipo. Agradeció el apoyo que recibió de su pareja durante su participación en Gran Hermano y resaltó la importancia de tener a alguien que lo acompañe y lo impulse a seguir adelante. Él es el amor de mi vida, mi equipo , concluyó.












