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DEVOCIÓN Y DESEOS: La tradición del Cristo del Consuelo

DEVOCIÓN Y DESEOS: La tradición del Cristo del Consuelo

La procesión del Cristo del Consuelo congregó a miles de fieles el 3 de abril de 2026. Entre ellos, Natacha Díaz Tomalá, quien lleva más de tres décadas participando en esta significativa romería, una tradición que comenzó con su madre, María Tomalá. La edición 66 de la procesión fue testigo de la profunda fe y los personales anhelos de quienes acudieron al santuario.

Natacha, de 53 años, relató que su primera experiencia en la procesión fue de la mano de su madre, un momento que marcó el inicio de una costumbre anual. A ella le gustaba ir; desde entonces, todos los años ha sido una tradición. La acompañé hasta que falleció hace 25 años , compartió con visible emoción. Desde entonces, ha mantenido viva la llama de la fe y el recuerdo de su madre, participando en la procesión año tras año.

En esta ocasión, Natacha llevó consigo velas de diversos colores, cada uno representando un sentimiento o una petición específica. El rojo simbolizó el amor, el verde la esperanza y el blanco la paz. Mientras las velas se consumían, Natacha sintió el calor en sus manos, un recordatorio tangible de su madre y de la devoción que compartían. Ese momento me trajo recuerdos de mi mamá , afirmó.

La vida de Natacha ha estado marcada por la pérdida. De los doce hijos que tuvo su madre, solo quedan nueve. Ella es la única que ha continuado con la tradición familiar de participar en la procesión del Cristo del Consuelo. Mi mamá tuvo doce hijos; de esos, solo quedamos nueve, han fallecido tres. Solo yo he seguido a mi mamá; es bueno, seguiré hasta que ya no esté , declaró con determinación. Su compromiso con esta tradición es un homenaje a su madre y una forma de mantener vivo su legado.

En medio de la multitud que se congregó a las 09:00 horas frente al monumento al Cristo del Consuelo, Natacha elevó sus oraciones y expresó sus deseos. Entre ellos, destacó su preocupación por la seguridad y el control en las cárceles, un tema que parece ser de interés general en la comunidad.

Sin embargo, su petición más personal y emotiva fue por su hijo, quien trabaja como guardia y está atravesando dificultades en su relación de pareja. Natacha anhela que su hijo y su pareja puedan reconciliarse y formar un hogar estable para sus dos hijas. Que vuelvan para que mi hijo esté más tranquilo, sobre todo por las dos hijitas que tiene , expresó con angustia.

Además de sus preocupaciones familiares, Natacha también pidió por su propia salud, específicamente por el control de la diabetes que padece. Sus oraciones reflejan las preocupaciones y esperanzas de muchas personas que acuden al Cristo del Consuelo en busca de consuelo, guía y milagros.

La procesión del Cristo del Consuelo es un evento que trasciende lo religioso, convirtiéndose en un espacio de encuentro, reflexión y esperanza para miles de personas. Las historias como la de Natacha Díaz Tomalá, con su profunda fe y sus sinceros anhelos, son un testimonio del poder de la tradición y la importancia de mantener vivos los recuerdos de aquellos que amamos. Su devoción, transmitida de generación en generación, es un ejemplo de cómo la fe puede ser un faro de luz en medio de las dificultades de la vida. La imagen de Natacha, con sus manos marcadas por el calor de las velas encendidas, permanecerá como un símbolo de amor, esperanza y perseverancia en la memoria de quienes presenciaron esta significativa procesión.

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