Expertos de la ONU han solicitado una investigación inmediata e independiente sobre el asesinato de tres periodistas en el sur de Líbano, perpetrado por Israel el 28 de marzo. Las víctimas, Fatima Fatouni, Mohammed Fatouni y Ali Choeib, fueron alcanzados mientras realizaban su trabajo en la ciudad de Jezzine. La muerte de los comunicadores ha sido calificada como un ataque flagrante contra la libertad de prensa .
Según los expertos, los periodistas son civiles protegidos por el derecho internacional humanitario y no deben ser objeto de ataques. El asesinato deliberado de periodistas que no participan en hostilidades constituye un crimen de guerra. La ONU ha cuestionado las pruebas presentadas por las fuerzas israelíes, describiéndolas como una imagen manipulada y un signo de desprecio por el derecho internacional.
La declaración conjunta enfatiza que el hecho de que los periodistas trabajaran para medios afiliados a grupos armados no justifica su ataque. Los expertos condenan la recurrente práctica de atacar a periodistas y justificar posteriormente las acciones sin pruebas creíbles, señalando que esto es un intento de silenciar la información sobre las acciones militares israelíes en Líbano y ocultar posibles crímenes de guerra, similar a lo ocurrido en Gaza.
Desde 2023, al menos 259 periodistas y profesionales de los medios han sido asesinados por Israel, incluyendo 210 palestinos en Gaza y 14 en Líbano. Organizaciones internacionales como la Unión Mundial de Prensa han condenado el asesinato como un crimen atroz y parte de una política sistemática de intimidación. Se insta a la comunidad internacional a presionar para detener los ataques contra periodistas y a las autoridades libanesas a documentar las pruebas y solicitar una investigación internacional independiente.
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