Guayaquil, 2 de abril de 2026.- La ciudad de Guayaquil amaneció con escenas de destrucción y zozobra en el Suburbio, uno de los sectores más tradicionales de la ciudad, a tan solo un día de la celebración de la procesión del Cristo del Consuelo en Semana Santa. Al menos cuatro viviendas resultaron dañadas tras una serie de explosiones registradas en la madrugada de este jueves, dejando además dos adolescentes heridos y vehículos afectados.
Los incidentes, que se produjeron en las calles Medardo Ángel Silva y la 26, y en las calles Cuenca y la 27, han generado una ola de temor entre los moradores del Suburbio, un barrio conocido por su fervor religioso y su rica historia cultural. La explosión más devastadora ocurrió en una vivienda de las calles Medardo Ángel Silva y la 26, la cual quedó prácticamente destruida, con sus puertas y ventanas derribadas y la estructura seriamente comprometida.
Dos adolescentes que se encontraban cerca del lugar resultaron heridos por las esquirlas de los explosivos y fueron trasladados de inmediato a un hospital de la ciudad. Su estado de salud se reporta como estable, aunque se encuentran bajo observación médica. Además de las viviendas, tres carros y una motocicleta sufrieron daños considerables a causa de las detonaciones.
Las autoridades investigan la posibilidad de que las explosiones estén relacionadas con la banda delictiva organizada conocida como 'Los Lobos', quienes habrían dejado panfletos amenazantes en la zona, presuntamente firmados por ellos. La presencia de estos panfletos ha intensificado la preocupación de los habitantes del Suburbio, quienes temen por su seguridad y la de sus familias.
En otro punto del Suburbio, una estación de Unidad Policial Comunitaria (UPC) fue vandalizada durante la madrugada. Las instalaciones, que se encuentran en estado de abandono desde hace tiempo, fueron afectadas por un artefacto explosivo, aunque no se reportaron heridos en este incidente. El ataque a la UPC ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de las instituciones del Estado en la zona y la necesidad de fortalecer la presencia policial.
Este nuevo episodio de violencia en el Suburbio de Guayaquil se produce casi cuatro años después de un atentado con explosivos que dejó cinco muertos en el barrio del Cristo del Consuelo, en agosto de 2022. Este antecedente ha revivido el trauma en la comunidad y ha generado un clima de incertidumbre y desconfianza.
El Gobierno ecuatoriano había anunciado recientemente una reducción del 28% en los homicidios intencionales entre marzo de 2025 y marzo de 2026, atribuyendo este logro al toque de queda nocturno que estuvo vigente en cuatro provincias, incluyendo Guayaquil. Sin embargo, los hechos ocurridos en el Suburbio ponen en tela de juicio la efectividad de estas medidas y la capacidad del Estado para garantizar la seguridad de los ciudadanos.
Las autoridades han desplegado un amplio operativo de seguridad en el Suburbio para investigar los ataques y prevenir nuevos incidentes. Se han reforzado los controles policiales en las calles y se ha incrementado la presencia de agentes en los puntos estratégicos del barrio. Además, se ha solicitado a los moradores que colaboren con la investigación proporcionando información relevante a las autoridades.
La explosión en el Suburbio ha generado una fuerte condena por parte de las autoridades locales y nacionales, quienes han calificado los hechos como un acto de terrorismo y han prometido llevar a los responsables ante la justicia. El alcalde de Guayaquil, ha expresado su solidaridad con las víctimas y ha anunciado que la municipalidad brindará toda la ayuda necesaria para la reconstrucción de las viviendas dañadas y la atención de los heridos.
La situación en el Suburbio de Guayaquil es crítica y exige una respuesta urgente y contundente por parte del Estado. Es necesario fortalecer la presencia policial en la zona, mejorar las condiciones de vida de los moradores y combatir la delincuencia organizada de manera efectiva. De lo contrario, el Suburbio podría convertirse en un foco de violencia y caos, poniendo en riesgo la seguridad y la estabilidad de toda la ciudad. La comunidad espera respuestas claras y acciones concretas por parte de las autoridades para recuperar la paz y la tranquilidad en su barrio. La víspera de Semana Santa, un tiempo de reflexión y esperanza, se ve empañada por el miedo y la incertidumbre.










