La leyenda del golf, Tiger Woods, anunció que se apartará por un período de tiempo para buscar tratamiento y enfocarse en su salud, días después de ser encontrado en la escena de un accidente automovilístico con vuelco y con analgésicos recetados en su bolsillo. Woods, de 50 años, enfrenta dos cargos menores: conducir bajo los efectos de sustancias y negarse a someterse a una prueba legal, de los cuales se ha declarado inocente.
El incidente ocurrió cerca de su residencia en Florida, donde su vehículo cruzó líneas dobles y chocó contra un remolque, volcándose posteriormente. Según la declaración jurada de arresto, Woods presentaba pupilas extremadamente dilatadas y sudoración profusa, y no pudo completar las pruebas de sobriedad en el lugar. Una prueba de alcoholemia resultó negativa, pero se negó a realizar una prueba de orina.
Este arresto revive preocupaciones sobre la salud y el bienestar de Woods, quien ya enfrentó problemas similares en 2017, cuando se encontraron medicamentos recetados en su sistema. En esa ocasión, se declaró culpable de conducción temeraria y completó un programa de tratamiento. El abogado de Woods, Douglas Duncan, solicitó un juicio con jurado y una renuncia a la lectura de cargos.
Woods ha sufrido múltiples cirugías de espalda y más de 20 operaciones en la pierna, lo que ha dificultado su regreso al golf competitivo. Recientemente, expresó su deseo de seguir jugando, pero reconoció que su cuerpo ya no se recupera como antes. Su participación en el Masters del próximo mes es incierta. El accidente es el más reciente revés en su carrera, marcada por lesiones y controversias.
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