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BOLIVIA EN VILO: 32 AÑOS DE ESPERA

BOLIVIA EN VILO: 32 AÑOS DE ESPERA

Bolivia vive horas de intensa emoción y nerviosismo a pocas horas de enfrentarse a Irak en el partido de repechaje para el Mundial de 2026. Más de 12,4 millones de bolivianos aguardan con ansias un resultado que podría poner fin a 32 años de ausencia en la máxima cita del fútbol mundial. La posibilidad de clasificar al Mundial, ahora con 48 selecciones, ha encendido la ilusión de una nación que busca revivir la gloria de 1994.

Desde La Paz, Fabián describe un país que no duerme , sumido en la expectativa del partido. La incertidumbre es palpable, pero el entusiasmo y la confianza en la selección, dirigida por Óscar Villegas, son crecientes. Luis, desde Cochabamba, coincide en que el nerviosismo es generalizado, debido a la poca información que se tiene sobre el equipo iraquí, con quien Bolivia empató 0-0 en su único enfrentamiento previo.

El último partido de Bolivia en un Mundial fue hace 11.600 días, en 1994, cuando enfrentó a Alemania, España y Corea. Desde entonces, la selección ha sido testigo de siete ediciones del torneo, apoyando a otras selecciones sudamericanas. Sin embargo, esta generación de jugadores, con figuras como Miguelito Terceros, Moisés Paniagua, Gabrieli Villamil, la Muralla Morales y el arquero Guillermo Viscarra, ha despertado una nueva esperanza en el país.

La ilusión no solo se limita a los aficionados al fútbol. Fabián destaca que la selección ha logrado que los jóvenes bolivianos tengan nuevos ídolos, dejando de lado a los jugadores de otros países. Quiero que las nuevas generaciones empiecen a tener de ídolos a estos chicos que nos han devuelto la alegría y la esperanza , afirma. Él mismo recuerda con emoción su experiencia de ver a Bolivia en el Mundial de 1994, un momento que considera el más lindo de su vida.

El Gobierno boliviano ha respaldado la ilusión nacional autorizando a todos los cableoperadores a transmitir el partido. Se han organizado pantallas gigantes en todo el país, con previas desde la tarde, concursos y bailes, recreando el ambiente festivo que se vivió en 1994. Incluso se ha anunciado que se flexibilizará el trabajo para que las personas puedan reunirse a ver el partido, como si fuera una noche de fin de año esperando un regalo.

En Cochabamba, la selección boliviana es el tema de conversación principal entre los jóvenes. La gente viste camisetas de la selección, habla del equipo en las calles, y los periódicos dedican amplias coberturas al evento. La situación es aún más evidente en La Paz, donde los trabajadores, los vendedores y los transportistas lucen prendas con los colores de la bandera boliviana y banderines adornan los balcones de las casas.

Subes a un carro de transporte público y están hablando de eso. Cuánto ganamos, cómo nos va. En la calle se habla. Los lugares de expendio de comidas están anunciando el partido, con combos especiales para ver el partido en vivo. La expectativa es total , describe Fabián.

A pesar del nerviosismo, la victoria en la semifinal contra Suriname ha llenado de confianza al pueblo boliviano. Luis se muestra optimista y predice un empate que se resolverá a favor de Bolivia en la tanda de penales. Fabián, por su parte, es más audaz y pronostica una victoria 2-1 en los 90 minutos, resaltando la igualdad en el juego y la motivación del equipo.

La ilusión ha llevado a algunos aficionados a hacer promesas extremas. Uno de ellos se ha comprometido a raparse la cabeza si Bolivia clasifica al Mundial, mientras que otro planea recorrer a pie las últimas cinco cuadras hasta el santuario de la Virgen del Socavón, la patrona de los mineros, entrando de rodillas.

Más allá del fútbol, la selección boliviana ha logrado unir al país en un momento de crisis política, social y económica. Luis reconoce que la emoción de ver a la selección tan cerca de clasificar al Mundial ayuda a olvidar los problemas que enfrenta el país. Fabián incluso atribuye a la selección parte de la solución al conflicto que se vivió en La Paz el jueves, cuando las movilizaciones de trabajadores que reclamaban por la calidad de la gasolina fueron suspendidas para permitir que la gente pudiera ver el partido contra Suriname.

Lo primero que les dijo el presidente (Rodrigo Paz) era que arreglaran eso para que los hermanos que habían estado bloqueando y los hermanos que habíamos sido bloqueados pudiéramos ver el fútbol en la noche con Suriname. Y que tratemos de unirnos en torno a la selección. Y así fue , relata Fabián.

Así, Bolivia se prepara para vivir una noche de emociones intensas, con la esperanza de que la selección pueda superar al Irak y poner fin a 32 años de espera. Como dice Fabián, lo que no se pueda definir con fútbol, lo vamos a definir con garra y con corazón . La ilusión de un país entero está depositada en los once jugadores que saltarán al campo del estadio del Monterrey, en México, este martes a las 11 de la noche, hora local.

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