El turismo en Cuba continúa su descenso, exacerbado por la grave crisis energética que enfrenta la isla. En los últimos seis años, el sector, vital para la economía cubana, ha experimentado una disminución de aproximadamente el 70%. Esta situación se ve reflejada en las recientes decisiones de varias aerolíneas de suspender sus rutas hacia el país.
El domingo 29 de marzo de 2026, Air France anunció la suspensión de sus vuelos a Cuba, sumándose a Air Canada y Air Transat, que ya habían tomado medidas similares. La falta de combustible y los constantes apagones, producto de la crisis energética, dificultan las operaciones turísticas y afectan la experiencia de los visitantes.
La situación económica de Cuba se complica aún más con la dependencia de importaciones de petróleo. En contraste con el declive turístico, el Kremlin celebró la llegada de un petrolero ruso a la isla, con un cargamento de 730 mil barriles de petróleo. Esta importación busca paliar, aunque sea temporalmente, la escasez de combustible que afecta a todos los sectores de la economía cubana.
La disminución del turismo impacta directamente en la disponibilidad de divisas, esenciales para la importación de bienes básicos y el mantenimiento de los servicios públicos. La crisis energética y el consecuente declive turístico plantean serios desafíos para el futuro económico de Cuba, un país que históricamente ha dependido en gran medida de los ingresos generados por el sector turístico. La llegada del petróleo ruso ofrece un respiro, pero no resuelve la raíz del problema.
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