La hija de Lucía Galán, Rocío Hazán, y Damián Aramendi consolidaron su amor con una boda que tuvo dos momentos clave: una ceremonia civil el pasado miércoles y una gran fiesta este domingo en Astilleros Milberg, Benavídez. El evento congregó a figuras destacadas del espectáculo nacional y se caracterizó por detalles cuidados y momentos emotivos.
La ceremonia religiosa fue uno de los puntos altos de la noche, con Rocío Hazán llegando al altar del brazo de su padre, Alberto Hazán, bajo la atenta mirada de Joaquín Galán. La decoración del salón apostó por un romanticismo sofisticado, con mesas adornadas con flores silvestres y velas. Los invitados fueron partícipes de una dinámica especial gracias a tarjetas personalizadas con juegos y consignas.
Rocío Hazán optó por un vestido de seda de línea imperio para la ceremonia y la primera parte de la noche, renunciando a los accesorios tradicionales como velo o tiara. Más tarde, sorprendió con un segundo look más fresco y funcional para la pista de baile, tras el tradicional vals.
Entre los invitados se destacaron Ana Rosenfeld, Ángel de Brito, Verónica Lozano, Patricia Sosa, Oscar Mediavilla, Sandra Mihanovich, Marita Novaro, Marcela Morelo, Teresa Calandra, Susana Roccasalvo, Marilina Ross y Silvina Chediek. La banda Los Totora brindó un show en vivo que animó la noche, pero el momento más memorable fue el desopilante playback de Verónica Lozano y Joaquín Galán al ritmo de "Olvídame y pega la vuelta" de Pimpinela.
La boda de Rocío Hazán y Damián Aramendi fue una celebración llena de alegría, emoción y momentos inesperados, que dejó a todos los presentes con gratos recuerdos. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.










