La victoria de Bolivia sobre Surinam por 2-1 en Monterrey, México, desató una ola de júbilo en todo el país, reavivando la esperanza de clasificar a una Copa del Mundo por primera vez desde 1994. El partido, correspondiente a la primera fase del repechaje, se definió con goles de Moisés Paniagua y Miguel Terceros, este último de penal, después de que Surinam se adelantara en el marcador.
En Santa Cruz, la celebración se concentró en el Cristo Redentor, la Plaza 24 de Septiembre, Equipetrol y diversas ciudadelas, donde los aficionados se congregaron hasta altas horas de la noche. Las calles se llenaron de vehículos con bocinazos y banderas tricolores, mientras que pantallas gigantes instaladas en Equipetrol permitieron a miles de personas seguir el encuentro en vivo. Gritos de “¡Vamos Bolivia!” y “¡Estamos en el Mundial!” resonaron en toda la ciudad.
La euforia se extendió a otras ciudades del país. En La Paz, los aficionados se reunieron en el Prado y la Plaza Camacho, también con banderas y camisetas de la selección. Cochabamba celebró en la Plaza de las Banderas, recordando la última participación boliviana en un Mundial, en Estados Unidos 1994.
La Federación Boliviana de Fútbol (FBF) ya está gestionando entradas para los hinchas bolivianos que deseen apoyar al equipo en Monterrey. El próximo martes 31 de marzo, Bolivia enfrentará un nuevo desafío en busca del pase a la siguiente instancia del repechaje. La selección, dirigida por el entrenador Robson Matheus, se prepara para este crucial encuentro, consciente del apoyo de “más de 11 millones” de bolivianos, según palabras del propio Matheus. El equipo se encuentra en un proceso de recuperación tras el esfuerzo realizado en el partido contra Surinam.
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