Johnathan Tole Collazos, conocido en el mundo criminal como alias Mono Tole, se ha convertido en un objetivo prioritario para las fuerzas de seguridad de Ecuador y Colombia. El ciudadano colombiano de 37 años es uno de los principales cabecillas de la disidencia de las FARC conocida como Comandos de la Frontera, grupo al que se le atribuyen múltiples delitos graves en la región fronteriza.
Las autoridades ecuatorianas lo vinculan directamente a la emboscada de enero de 2024 contra un equipo de inteligencia del Ejército en Barranca Bermeja, donde falleció el cabo Daniel Valencia y otros cuatro militares resultaron heridos. Desde entonces, se han realizado al menos tres operativos para capturarlo, sin éxito, presuntamente gracias al apoyo de pobladores locales.
La figura de Tole Collazos cobró mayor relevancia tras el bombardeo de un campamento de la estructura en Sucumbíos, utilizado como centro de descanso y entrenamiento. Informes de inteligencia también lo señalan como posible responsable de la emboscada en Alto Punino en mayo de 2025, donde murieron 11 militares durante un operativo contra la minería ilegal.
Tras la captura y extradición de Roberto Álvarez, alias Gerente, otro líder de Comandos de la Frontera, Tole Collazos habría asumido un rol de mayor influencia dentro de la organización, intensificando la presión de las autoridades para su captura. La estructura criminal a la que pertenece se dedica al asesinato selectivo, secuestro de uniformados y al control de rutas para el tráfico de pasta base de cocaína entre Nariño, Putumayo y Sucumbíos. Las Fuerzas Armadas ecuatorianas han intensificado los operativos en la frontera norte para dar con su paradero.
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